Sor Teresa, directora del colegio Regina Mundi

"La felicidad es ser capaz de convertir un paseo por el Veleta en un viaje de novios"

  • Oirla hablar a sus 90 años de la dignidad de la mujer da una idea del tensón con el que Sor Teresa ha luchado durante seis décadas para permitir el acceso a la educación de las niñas con menos recursos económicos

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Sor Teresa se llama Soledad. Tiene 90 años y está desde hace 60 al frente del Colegio Regina Mundi. Por la ventana de su sobrio despacho se cuela el calor de una mañana de verano. La flama trae la risa de los niños, que se ha convertido en la música de sus días. Mientras los niños inventan travesuras, Sor Teresa cuenta que hace quince días se escapó a la Sierra. No dijo nada, sólo quería contemplar una vez más la belleza de un paisaje que la tiene cautivada desde que en el año 46 llegó a Granada. Licenciada en Física y Química ha pasado toda su vida despertando el talento y la inteligencia de los niños.

-Se ha pasado usted 60 años luchando porque las clases sociales no condicionaran el futuro de las mujeres. Hoy nos parece normal, pero no sería fácil defender esta tesis en los años 40...

-Bueno, pero había que luchar por cambiar todo aquello. Hoy a la mujer se la considera en igualdad con el hombre, pero entonces no. Cuando yo llegué a Granada el acceso a la educación dependía de la parte de la sociedad a la cual pertenecieras. Así que yo lo único que intenté fue que las clases bajas que valían tuvieran el mismo derecho que las clases altas que valían.

-¿Cómo lo consiguió?

-A través de becas. Así llegué a tener en el internado 20 niñas becadas de una clase de 40. A las niñas de los pueblos, especialmente de la Alpujarra, me las traía internas. Los maestros me buscaban a las alumnas más inteligentes, no a las que fueran de mejor familia, y las medíamos por su capacidad, no porque fueran de determinada clase social.

-También encontró un gran apoyo en los primeros años del Regina Mundi de Francisco Luque, fundador de la asociación de padres y madres de alumnos.

-Recuerdo que Francisco venía siempre con un montón de niños para que entraran en el colegio y cuando le preguntaba ¿por qué recomiendas a este niño? siempre me decía, "Porque no lo recomienda nadie". Cuando los criterios de escolarización eran otros recuerdo que siempre aparecía una casa con 12 niños escolarizados y nosotros nos preguntábamos ¿cómo puede haber en un piso tanta gente? Era la casa de Francisco Luque que cuando veía a niños con ganas de estudiar que no podían entrar al colegio los empadronaba en su casa.

-Siempre tuvo ojo para vislumbrar el talento...

-Bueno, cuando los maestros me recomendaban a las niñas yo les decía: "Si vamos a hacer que estudie tiene que ser porque vale. Vamos a darle a todo el mundo la posibilidad de que llegue hasta donde sea capaz, pero donde nos vamos a volcar es con esta gente". En la educación hay una premisa fundamental: hay que aprender a educar la voluntad de las personas. Entonces, lo tienes todo hecho.

-Parece que la educación hoy se ha vuelto algo más compleja.

-Hemos perdido valores fundamentales como el respeto a los padres. Hoy en día todo se mide en función de lo material, cuando lo más importante son los valores espirituales y la formación de la voluntad y la inteligencia. Estos son los valores que realmente te hacen persona.

-El colegio sigue lleno de antiguos alumnos...

-Sí, sí. Siguen viniendo por aquí. Hace dos años reuní a los niños que iban a entrar en el colegio. De una clase de 75, 18 eran hijos de antiguos alumnos. Y no es por el brillo del colegio, sino por su solidez y sus enseñanzas.

-¿Cuáles son los pilares sobre los que se asienta la educación de su colegio?

-La formación de la voluntad y la inteligencia. Con esto le abres a una persona el 90% de las posibilidades que puede tener en la vida. Será capaz de encontrarse con los problemas de la vida y hacerles frente.

-Después de 60 años ¿no se siente ya cansada?

-Para mí la enseñanza no ha sido dura. Ahora ya tengo más achaques, pero voy al salón de actos con los niños y se me olvida todo.

-¿Nos puede dar las claves para conseguir esa vitalidad a los 90 años?

-Trabajar. Si quieres tener la inteligencia clara tienes que trabajar siempre; en el momento que dejes de trabajar estás perdida. Pero trabajar con sentido común, no a lo loco.

-La educación en el colegio siempre ha ido muy de la mano de la solidaridad.

-Siempre hemos intentado que existiera una relación estrecha entre educación y atención social. Al lado del colegio tenemos un comedor social. Al principio iban las niñas del último curso allí a echar una mano. Cuando al comedor venían ancianos era bueno para ellas porque hablaban con ellos y aprendían. Luego empezó a venir gente de todo tipo y tuvimos que pararlo porque había algunas niñas que se enamoraban de ellos.

-El comedor se ha convertido en uno de los más transitados de Granada.

-Estamos dando al día alrededor de unas cien comidas. Pero también hay gente que viene y hay que atenderla de otra manera. Es un problema, porque nadie se puede enterar de que vienen aquí para no dañar la dignidad de la persona así que hay que hacerles llegar la comida de otra forma, cuando no hay nadie, sin que nadie se dé cuenta de que le estás dando de comer. Sólo de esta forma pueden seguir con su vida normal. Y hay muchas personas en estas circunstancias.

-Debe ser duro hacer frente a este tipo de situaciones...

-Es muy duro ver a las familias en esa situación. De menos a más se pasa muy bien, de más a menos la gente lo pasa fatal.

-Y las perspectivas no son muy halagüeñas. Los medios de comunicación no paramos de dar malas noticias.

-Yo creo que los medios de comunicación tendrían que reflejar las cosas positivas y las negativas. Es verdad que pasan muchas cosas negativas pero también hay muchas positivas que no se cuentan, y hay mucha gente que está haciendo cosas buenas y que la gente tendría que saberlo, aunque sea sin nombre y apellidos.

-Pero vocaciones cada vez hay menos.

-Vocaciones sigue habiendo, lo que pasa es que ahora son más reflexivas, más conscientes de lo que se hace. Para que se realicen estas vocaciones tienes que tener la voluntad y la inteligencia muy formadas porque si no te puedes equivocar y llevarás al fracaso a la vocación y a tí misma.

-Es difícil creer en Dios cuando las plantas de oncología de los hospitales están llenas de niños.

-Lo que pasa es que hay que tener en cuenta una cosa: de Dios te fías o no te fías y si te fías lo haces con todas las consecuencias (que son muchísimas) y si no lo dejas.Yo siempre digo: Señor, yo creo en tu presencia como tú quieres que crea.

-Sor Teresa, usted no se llama Teresa...

-No, me llamo Soledad. Yo soy de Ávila. En mi cuarto tengo un trozo de la puerta de San Vicente y hago desde mi dormitorio mis visitas a Ávila. Cuando yo llegué aquí ya había otra monja que se llamaba Soledad así que a mí me pusieron Teresa. En aquellos momentos importaba tres pepinos el nombre, lo que querías era otra cosa. Y me he quedado con Sor Teresa. Aquí nadie me conoce como Soledad, de hecho muchos ni lo saben.

-¿Mira mucho esa muralla o se quedará ya en Granada?

-Yo pienso que cada sitio tiene sus cosas negativas y sus cosas positivas que se compensan. Estoy enamoradora de la Sierra. En el año 49 -acababa de estrenarse el telesilla- hice una excursión con un grupo de niñas desde Güéjar Sierra andando hasta el pico del Veleta. Fuimos las primeras mujeres que llegamos al Veleta. La naturaleza me gusta mucho y, ¿sabes lo que más me gusta del Sur? La luz. Ya las veo menos pero al principio yo veía unos cielos estrellados en Granada que eran una maravilla pero ya no sé qué diablos han hecho con las estrellas, parece que las han escondido porque ya no se ven.

-¿Cuál es la clave para ser feliz?

-Dicen que no es más rico el que más tiene sino el que menos desea... materialmente, porque espiritualmente hay que desearlo todo. Hace unos días me invitaron a dar un paseo por el Veleta y aunque mi corazón ya está regular y me costaba un poco respirar yo estaba feliz. La cosa más bonita que yo he visto en la vida es la Sierra. Hay que disfrutar con las pequeñas cosas y si por ejemplo es un paseo por el Veleta eso ya se convierte en un viaje de novios.

-Dígame un deseo.

-Que la juventud abra los ojos a la realidad.

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