Solidaridad Homenaje a un docente hospitalizado

Una felicitación navideña a pie de hospital

  • Un centenar de alumnos y profesores de Los Agustinos dedicaron ayer un hermoso homenaje al profesor de Matemáticas Juan Tortosa, hospitalizado en el Virgen de las Nieves desde hace un mes

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Uno de los primeros gestos solidarios que preludian la Navidad se pudo presenciar ayer en La Caleta a las cinco de la tarde. Un centenar de jóvenes apostados frente al Hospital Virgen de las Nieves sujetaban varios carteles inmensos en los que habían escrito: "Feliz Navidad, estamos contigo". Varios adultos los disponían en hilera mientras una furgoneta con un amplificador se estacionaba junto a ellos.

Eran una buena representación del alumnado y del profesorado del colegio Los Agustinos que se disponían a dar una hermosa muestra de cariño a Juan Tortosa, un profesor de Matemáticas hospitalizado desde hace un mes en este centro por una leucemia.

Desde que le diagnosticaron la enfermedad, los reiterados intentos por visitar a este docente tan querido fueron a saco roto. Aislado para evitar contagios externos, ninguno de sus pupilos había podido verlo desde que lo ingresaron. "Lo queremos muchísimo", explicaba una docente, Pilar Cabrerizo. A pesar de enseñar una de las asignaturas más áridas de la Secundaria, Tortosa era, según sus compañeros, el profesor preferido por los estudiantes.

Así que la dirección del centro ideó una fórmula para demostrarle todo el cariño acumulado durante su convalecencia. El día para ponerlo en marcha sería el mismo en el que le iban a dar el alta para pasar las fiestas en casa, junto a su familia.

Mientras se perfilaban los últimos detalles en La Caleta, alumnos y profesores fueron desfilando frente a un banco de la plaza donde los profesores habían colocado un álbum de fotos para llenarlo con dedicatorias. Una de las alumnas, visiblemente emocionada, dejó una carta personal.

A las cinco y media, cuando ya estaba todo dispuesto, el director del centro, Antonio Carrón, llamó a través de su teléfono móvil a Juan, que estaba en esos momentos recogiendo sus cosas en su habitación del Hospital. "Juan, soy Antonio -se escuchaba en la plaza gracias al amplificador de voz al que estaba conectado el móvil-...". Y Juan respondía a la llamada de su director sin saber que una multitud de personas se había concentrado a sus pies para darle una sorpresa.

Tras un breve parte del estado de salud del profesor y de informarle que estaba muy animado porque iba a salir en breve, el director de Los Agustinos le preguntó: "¿estás fuerte como para asomarte por la ventana?".

Móvil en mano Juan surgió por la ventana del décimo piso de aquel rascacielos hospitalario. Al verlo, sus alumnos (de ESO y de Bachillerato) y compañeros estallaron en júbilo, saludándolo con los brazos mientras agitaban las pancartas. "¡Juan, eres el mejor!", le decían todos a una.

Por los altavoces se escuchaba la voz de Juan algo turbado. "Os quiero mucho a todos, de verdad. Que se cumplan todos vuestros deseos", alcanzó a responder el docente. Después de intercambiar muestras de cariño entre la masa de la calle y el inquilino del décimo piso los alumnos le pidieron que volviera pronto a clase.

Es la otra cara de la enseñanza. La expresión de un vínculo que se establece en muchas ocasiones entre un docente y su alumnado. Cuando enseñantes como Juan Tortosa consiguen ser un referente, se hace realidad una máxima: detrás de los buenos alumnos hay mejores profesores.

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