La feria de la cofradía del puño

  • Algunos hablan ya de ella como "la feria de la malafollá, porque la gente huye para no invitarte" · Los caseteros ven una caída de las ventas del 30%, pero el presidente del Federación prefiere ser cauto.

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Ya dice el refrán que cada uno habla de la feria según le va, y eso mismo es lo que pasa con el balance de la de Granada, por lo menos hasta ayer viernes. Luego el lunes, el Ayuntamiento dará sus cifras definitivas de diversión en función de la cantidad de basura generada en el recinto de Almanjáyar en los siete últimos días, pero por lo pronto el balance tiene tantos matices como grados de optimismo puede catalogar la psicología humana.

Uno de los caballistas tradicionales del Real granadino, Javier Alaminos, lo simplificaba ayer muy finamente. "Es la feria de la malafollá: parece que la gente te huye para no tener que invitarte. Lo normal antes, en cuanto veías a un amigo, era tirarte a por él a convidarlo. Por lo menos yo", comentaba ayer  el jinete. "Ahora la cosa está en un plan que entras en una caseta con 20 euros y eres el rey, porque los caseteros por lo menos quieren amortizar los gastos".

En esas estaba Manolo Fernández, el propietario de la Casa de Motril, una de las casetas más llenas, dicho sea de paso. "La feria tenía que tener un fin de semana más porque el gasto que hacemos en montar las infraestructuras es el mismo y tendríamos dos días más para hacer ventas. La gente de los pueblos viene los domingos, y nos han quitado el domingo de apertura y este último no cuenta porque, aunque nosotros estemos hasta la noche abiertos, a mediodía ya casi toda la feria está desmontada".

Para él, la feria de este año , hasta la presente, está siendo un 30% más floja que la anterior. ¿Algún culpable?. Lo tiene claro: "Las instituciones y los medios, porque no la publicitan como se debe. Este año se está haciendo mucho hincapié con el centro, pero el ferial, a día de hoy, está en Almanjáyar. Esta ciudad tiene que tener claro si quiere o no feria, y apostar por ella".

Para otros caseteros, los datos de la caída de ventas son más dramáticos. Vamos, que anuncian ruina. En concreto, Miguel Ángel Ariza, responsable del establecimiento de Diputación, aseguraba ayer que en esta edición la caja ha bajado "hasta un 50%". "Y más", afirmaba tras cavilar un poco. "Yo creo que la feria terminó el miércoles por la noche. El jueves nos fuimos a las tres de la mañana y lo teníamos todo recogido a la una y media, lo que pasa es que tuvimos que esperar a que llegara el vigilante jurado a las tres. Si mira como está esto", comentaba el camarero ayer por la tarde, que a las seis ya había cerrado la verjas a la espera de que llegara el público de la noche.

El presidente de la Federación  de Caseteros, Salvador López Checa, aunque se mostraba mucho más optimista también se había percatado del panorama que había en la caseta de la Diputación. La suya, la de la Peña de los 17, vecina de la de la institución provincial, ofrecía un ambiente radicalmente distinto. "Creo que las institucionales están  mucho peor. La de la Diputación, que es una clásica, estaba vacía", comentaba el presidente de la Federación a mediodía. Sin embargo, era muy cauto e incluso positivo en su balance de estas fiestas. "Cada feria es distinta porque las circunstancias no son iguales.  Estamos en el meridiano y me gustaría esperar al sábado de feria antes de hacer un balance, pero el ambiente  es muy bueno. No todo es cuestión de índices de audiencia", decía el casetero.

El representante de los caseteros es consciente de que el calor, la crisis y la coincidencia con el Día de San Juan han mermado la afluencia de público al ferial de Almajáyar. "A partir de las  nueve o las diez de la noche se nota un aumento de  la gente. Lo que hay que tener claro es que son las fiestas de la ciudad, que son una vez al año, y hay que disfrutarlas. Cuando la feria esté en el centro, se celebrará allí, pero por ahora estamos en Almanjáyar. Lo importante es que Granada se identifique con su feria".

Los que están a pie de calle, como Vanesa Tapias, que tiene su puesto de patatas asadas sin más refrigeración que una sombrilla ante el puesto veterinario, afirmaba ayer que la feria estaba muy floja. "Las ventas están regular. Yo es a la primera que vengo, así que no puedo comparar. Vamos a ver el fin de semana, que creo que es lo mejor. El día de los caballos, que fue ayer, también fue muy bueno".

Los de los columpios se mostraban mucho más negativos. "La feria va fatal, como todas las de este año, salvo la de Sevilla, que ha sido floja pero mejor. La gente está llegando muy tarde", decía Adrián Virgil desde su atalaya de la Montaña del Terror. Habrá que esperar a ver cómo se comporta el tiempo y la gente este fin de semana para saber si se han podido salvar los muebles.

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