El fin de semana registra más lluvia que todo el mes de noviembre de 2007

  • Los 37 litros por metro cuadrado que cayeron estos días marcan un buen comienzo del otoño · Para acabar con la sequía, no obstante, hace falta que la tendencia se mantenga el resto de la temporada

Despacito y con buena letra. Así cayó la lluvia el pasado fin de semana en Granada. No hubo incidentes destacables, ni inundaciones, ni daños para la agricultura, y sin embargo, los embalses y los cultivos agradecieron esta contribución de agua, que les ayuda a seguir adelante. En concreto, en estos dos primeros días del mes se recogieron 37,1 litros por metro cuadrado, que superan ya los escasos 31 litros que cayeron durante todo el mes de noviembre del año pasado, según las mediciones de la Estación de Lancha del Genil de Emasagra.

Con estos números apetece ser optimista y pensar ya en un final para la sequía, pero eso no es algo que suceda de un día para otro. El jefe de servicio de Captaciones y Tratamiento, Francisco Ávila, llama a la moderación del entusiasmo: "Es cierto que en un fin de semana ha llovido más de lo que llovió de media en cada mes del año pasado, pero para nosotros es poco. Para dos días es un registro muy bueno, pero tal y como tenemos las reservas, es escaso. Hacen falta muchos fines de semana como ése para que se recuperen los pantanos".

El embalse de Canales ganó en estos días 215.000 metros cúbicos y el de Quéntar, 69.000, unas cifras que no están nada mal para dos días. De todos modos, el primero, con 17,485 hectómetros cúbicos, se encuentra sólo al 25% de su capacidad, según los datos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Y el de Quéntar tiene un volumen embalsado de 6.957 hectómetros cúbicos, el 51% del total.

En este sentido, para garantizar el consumo de agua, lo que más conviene es "que el agua caiga en la cabecera de los ríos o en los pantanos, que es cuando se almacena", explica Ávila, quien observa que "últimamente no llueve de forma regular en todas las zonas". Y además, en los pantanos no se nota mucho, porque gran parte cae en forma de nieve.

Por otra parte, esa capa de nieve que cubre ya la Sierra, aunque ahora mismo no repercuta en los embalses, es pan para mañana, porque esas precipitaciones son las que determinarán el agua que bajará en primavera. Además, "Sierra Nevada también sirve de alimento para el acuífero, porque parte de esa nieve se infiltra y llega a los pozos", añade el experto.

Sea como sea, las precipitaciones del pasado fin de semana han sido la primera alegría que se apunta el calendario de este año hidrológico, que arrancó en octubre y empezó con mal pie. En ese mes sólo se recogieron 17,1 litros por metro cuadrado según los datos de Emasagra, que sumados a los que cayeron el pasado fin de semana ya arrojan una cantidad de 54,1 litros por metro cuadrado. "Esperemos que las lluvias de estos días no sean algo puntual y auguren más lluvias", confía Ávila.

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