10.000 firmas para 'derribar' las avionetas anti-tormenta

  • Campaña de movilización y divulgación contra los vuelos que "disipan las nubes de lluvia" en la zona norte de Granada y en la provincia de Almería Barajan organizar una gran manifestación nacional a partir de septiembre

La Asociación en Defensa de la Salud y el Medio Ambiente y Contra Sistemas Antilluvia (AVIAL) suma ya 10.000 firmas. El colectivo está convencido de que hay avionetas que disipan las nubes de lluvia del cielo de Granada y Almería y quieren llegar hasta el final para demostrarlo. El apoyo que está recibiendo por parte de los agricultores, muchos de ellos alarmados por este tipo de 'avistamientos' y cansados de la sequía que está haciendo más que complicados los últimos años.

La Fiscalía mantiene abiertas las diligencias presentadas en Almería y a las iniciales se siguen sumando más denuncias. Además, las citas del colectivo van a comenzar a intensificarse. A partir de septiembre se harán notar más, pues afirman que van a incrementar su presencia en todas las zonas del entorno afectadas. En este sentido, aseguran que si no se le pone solución a su denuncia, se manifestarán incluyendo incluso una gran protesta a nivel nacional con el fin de hacerse escuchar "de una vez".

Las quejas de particulares y colectivos han hecho que la Guardia Civil haya mostrado su colaboración y el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) abra una investigación para dilucidar si los vuelos antitormenta son una realidad en las comarcas colindantes de Granada y Almería. Pero las indagaciones ya se desarrollan en una doble vertiente, puesto que la Fiscalía ha abierto diligencias a raíz de la denuncia presentada por la asociación en defensa de la salud y el medio ambiente y contra sistemas quitalluvia (AVIAL). Los trabajadores del campo están demandando información sobre este fenómeno y ya son varias las conferencias que se han ofrecido.

Las protestas no han cesado durante los últimos meses. Las organizaciones Coag y Asaja son conscientes de la inquietud que tienen aquellos agricultores que consideran la práctica de romper nubes un hecho habitual durante las últimas fechas. "Todo apunta a que los principales autores son las compañías de seguros agrarios, quienes consiguen de ese modo gran rentabilidad económica, al no tener que indemnizar a los asegurados posibles daños provocados por granizo o lluvias. A menudo contratan compañías especializadas en este campo, las cuales se encargan del trabajo", explica José Antonio Alfonso, presidente de AVIAL.

Desde el colectivo apuntan como principales consecuencias de estas prácticas a la disminución de las precipitaciones y a "los problemas provocados por la elevada cantidad de sustancias tóxicas que vierten; con el consiguiente daño irreparable para las personas y el medio ambiente en general, y sin olvidar el efecto que ello tiene en el cambio climático".

Aun así, y pese a que pueda sonar extraño, esta práctica se regula. Está regulada la posible intervención en la fase atmosférica del ciclo integral del agua, según recoge el artículo 3 del texto refundido de la Ley de Aguas (R.D. 1/2001, de 20 de julio) y el artículo 3 del Reglamento del Dominio Público Hidráulico (R.D. 849/1986, de 11 de abril), con la finalidad de evitar precipitaciones en forma de granizo o pedrisco que causen daños. Lo que organizaciones como Asaja Granada han solicitado es la modificación de este punto: "No justificamos bajo ningún aspecto ni forma la alteración del clima, y solicitamos, por ello, la modificación de la normativa en vigor sobre la posibilidad de intervención en la fase atmosférica del ciclo hidrológico del agua". Desde el Gobierno andaluz aclaran que no se ha registrado hasta el momento ninguna solicitud ni ha concedido ningún permiso para llevar a cabo esta práctica. Se entiende, por tanto, que de estar produciéndose este hecho, sin el consentimiento de la administración regional, sería ilegal: "Nos remitimos al estudio que está realizando el Seprona sobre el asunto para ver qué conclusiones extraen. No podemos alarmar porque hasta el momento no tenemos constancia de nada".

Pero, para los denunciantes, ¿en qué consiste el trabajo de las avionetas? El yoduro de plata es una sustancia química altamente insoluble en agua y con una estructura cristalina parecida a la del hielo. Si el elemento se esparce desde una avioneta sobre las nubes se generan partículas alrededor de las que condensa el vapor de agua. Al entrar en contacto con las gotas de agua, el yoduro de plata propicia su congelación. Se trataría de una suerte de acelerador artificial de un granizo de menor tamaño.

Desde la Comandancia de la Guardia Civil se recalca la importancia de seguir el protocolo puesto en marcha el pasado año para la verificación e investigación de vuelos "siembra nubes". El objetivo es realizar una detección temprana de las actividades denunciadas e intentar así disminuir el tiempo de reacción en la comprobación de estas prácticas para poder realizar una mejor y eficaz investigación.

En este sentido, instan a los agricultores y perjudicados en general por estas supuestas prácticas, para que informen a través del teléfono de emergencias 062, al objeto de poder constatar e investigar estos fenómenos. De momento, no se ha podido demostrar nada, pero los implicados siguen en ello.

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