Una francesa de 75 años, primera víctima del verano

  • La anciana falleció ahogada el martes en Torrenueva tras intentar reanimarla más de media hora. Los vecinos estaban consternados.

Torrenueva llora la muerte de Marie, la bañista de unos 75 años y de nacionalidad francesa que falleció en la playa en la tarde del martes. Los vecinos se preguntan, a la espera de realizarle la autopsia en el Anatómico de Granada, si la enterrarán aquí o en Francia. A Carmen, propietaria de un restaurante de la zona, le gustaría que lo hicieran en La Torre, porque "era una persona muy querida en la localidad, para darle la última despedida", pues hace ya más de 40 años que compró un apartamento en la urbanización Acapulco. "Venían todos los veranos, luego con el devenir de los años, su hija, que se afincó definitivamente en la comarca, se quedó aquí, pero ella venía a temporadas. Me he bañado infinidad de veces con ella en la orilla, por lo que no me explico como ha podido sucederle esto". "Todos en el pueblo le decíamos la francesa", añade con muestras de afecto.

Torrenueva cuenta con una de las mejores playas de toda la Costa Tropical, preferida por familias con niños y ancianos, porque apenas tiene oleaje, es tranquila y cuenta con todos los servicios a pocos metros. Es una de las más seguras, ya que sus vecinos dicen que tan sólo conocían un caso de fallecimiento en el mar en las últimas décadas.

Este año, el anejo de Motril había pintado de manera coqueta sus torretas de color azul y blanco. Poco podían sospechar los responsables del servicio de vigilancia y socorrismo que a poco de estrenar el verano, se toparían con una desgracia que ha sacudido esta pequeña localidad que en verano multiplica espectacularmente su población.

Según afirman testigos presenciales, "a la mujer le dio un infarto en el agua, por lo que ya cuando la sacaron estaba prácticamente fallecida". Antoliano y Angelita, jubilados madrileños, llevan también varias décadas veraneando allí y también conocían a Marie. "Comía, como es costumbre en Francia, pronto, antes de las 2, por lo que sobre las 4 de la tarde se bajaba ya a la arena y se reunía con varios compatriotas suyos, todas las tardes en el mismo sitio, sobre las siete menos cuarto se metió en el agua, pero en el mar se encontró mal, por lo que un bañista que paseaba por la orilla la sacó".

Los chicos de Protección Civil, actuaron con prontitud y rapidez y contaron además con la ayuda de Leticia, otra vecina de la urbanización que es enfermera de profesión, por lo que intentaron durante más de media reanimarla sin éxito.

Para el alcalde de Torrenueva, Plácido Lara, la seguridad en las playas es un objetivo prioritario en su intención de recuperar la bandera azul que les identifique como unas playas de calidad: "Sólo en el dispositivo de seguridad podemos destinar unos 70.000 euros para garantizar la tranquilidad de los bañistas, que se financian con recursos propios del Consistorio" .

A diferencia de otros municipios que subcontratan este servicio, en Torrenueva las 20 personas que participan en la campaña de verano son contratados directamente por el Ayuntamiento para realizar esta labor en los meses de julio y agosto, "y sólo en nóminas y Seguridad Social ya se nos van unos 60.000 euros".

El dispositivo se reparte en el litoral de la localidad con 4 módulos de salvamento con 4 torretas que permiten una mayor vigilancia, precisamente -abunda Lara- "otros años mantuvimos cerrado el módulo de Salvamento de Acapulco (donde ocurrió el suceso), pero este verano decidimos reabrirlo".

En este módulo de Protección Civil se encontraban, a pie de playa Virginia Puertas y Álvaro Morales, cuando pasados unos minutos de las 6 y media, un compañero avistó desde la torreta que una mujer tenía problemas en el agua y que un bañista la sacaba del mar.

Álvaro se dirigió rápidamente corriendo con el equipo de salvamento y la mochila de primeros auxilios para proporcionarle la primera ayuda sanitaria, mientras Virginia comunicaba a la base por walkie la incidencia, por lo que acudieron refuerzos al lugar. Poco pudieron hacer por su vida, puesto que no respondía ni a las maniobras de reanimación cardiovascular ni al estímulo del desfibrilador.

Tampoco el 112, que certificó el fallecimiento. Los bañistas de manera espontánea solicitaron a los agentes arropar a la mujer malograda con sombrillas hasta el levantamiento del cadáver.

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