La gran brecha en las dos orillas

  • Un encuentro organizado por Al-Liqá y la Fundación Tres Culturas busca soluciones a los desafíos económicos que afrontan las mujeres del mundo mediterráneo

"Conocí a una mujer en Egipto, era siria, bellísima. Una universitaria del grupo de las top. Con un marido rico. Una bomba cayó en su casa. Huyó con sus hijos. Con poco dinero y mucho esfuerzo, consiguió que fueran a la Universidad. Trabajaba en el servicio doméstico para una familia egipcia. Sus hijos atravesaron el Mediterráneo". Khadija El-Madmad puso voz, ayer en la Facultad de Ciencias del Trabajo, a la doble vulnerabilidad que sufren las mujeres que se ven obligadas a emigrar. Puso voz a la historia de esta mujer siria. Y a la esposa de un ministro de Sierra Leona, profesora de Derecho, obligada a huir con su hija tras el asesinato de su familia y a prostituirse para sobrevivir en un país extranjero. El-Madmad, profesora de Derecho e Inglés, abogada, directora del centro Unesco Derechos y Migración en Rabat y vicepresidenta de la Asociación Internacional obre Migraciones Forzadas, con sede en la Universidad de Oxford, puso el dedo en la llaga. Habló, en la mesa que inauguró la segunda edición del Encuentro Internacional de Académicas e Investigadoras del Mediterráneo, de la explotación, que se ceba en las mujeres migrantes, en el cambio de papel que ha asumido Marruecos en los últimos años -según esta investigadora, ha pasado de ser un lugar de tránsito o de origen de la inmigración a acoger migrantes, sobre todo del África subsahariana- en la necesidad de regularizar la situación de estas personas -"sin documentación no son objeto de protección", incidió- "que se tienen que ocultar", según destacó El-Madmad. Personas que "de un día para otro, se encuentran en absoluta vulnerabilidad" y que, pese a que la teoría indica que hay normas, convenios y declaraciones que pueden ofrecer un asidero de esperanza, en la práctica "hace falta una cultura" que "facilite" el despliegue de los derechos y decretos de protección.

Esta investigadora también ofreció datos sobre la magnitud del problema de la falta de documentos que pueden dar protección a estas personas. En la primera regularización aprobada por Marruecos, 25.000 extranjeros obtuvieron papeles. Todas las mujeres que solicitaron su regularización la obtuvieron.

La mesa inaugural del encuentro contó con las intervenciones de Fatiha Talahite, que desglosó los derechos de propiedad y la actividad económica de las mujeres, y Teresa González Santos, que puso sobre la mesa autonomía y migración de las marroquíes hacia Francia.

Autonomía, brecha salarial, precariedad, el papel de las políticas públicas, la situación en Marruecos fueron algunos de los ejes trazados ayer en las primeras intervenciones del encuentro, que finaliza hoy con una mesa que abordará el acceso de las mujeres de los países mediterráneos a los puestos directivos. Contarán sus experiencias Fathia Bennis, ejecutiva en el Bank al Maghrib y la primera mujer en asumir la dirección de la Bolsa de Valores de Casablanca, cargo que ocupó de 1998 a 2000; Janat Harrak, directora comercial de Sucralin para los países árabes; Ángeles Martín Prats, profesora de la Universidad de Sevilla en el Departamento de Ingeniería Electrónica y fundadora de Skylife Engineering; y Fatoma Mohamed Mohamed, gerente de la inmobiliaria Servicios Logísticos Mail Box. El propósito de estas jornadas es contribuir a la búsqueda de soluciones para los desafíos económicos que afectan a las mujeres en el Mediterráneo, mediante el análisis de cuestiones actuales como la brecha salarial entre hombres y mujeres, la doble vulnerabilidad de ser mujer y migrante en las sociedades actuales, así como la accesibilidad a puestos directivos para las trabajadoras o las políticas públicas desde una perspectiva de género.

Ayer, en la apertura del encuentro, la presidenta de la Asociación Encuentro Al-Liqá para la cooperación al desarrollo, Teresa González, destacó el "gran potencial" de las académicas e investigadoras de los países mediterráneos y la necesidad de que lo que se debate en foros como el que acoge la UGR llegue hasta los responsables de la toma de decisiones. Existe, según González, la necesidad de "aunar esfuerzos" con el fin de "mejorar las condiciones de las mujeres en el Mediterráneo". El director de la Fundación Tres Culturas, organizadora con la Junta y Al-Liqá del encuentro, José Manuel Cervera, apuntó a la "desigualdad" como centro de los conflictos que se dan en los países mediterráneos, de norte a sur y de este a oeste. El decano de la Facultad de Ciencias del Trabajo, Pedro Antonio García, incidió en la relación que el programa de mesas del encuentro tiene con el currículo de los estudios que se imparten en la Facultad, mientras que la rectora de la Universidad de Granada, Pilar Aranda, insistió en la "necesidad de empoderamiento" que existe en el mundo mediterráneo y en la necesidad de encarar los conflictos y sus consecuencias frente a una Europa que "da la espalda". "Nos impregnamos de lo que significan las tres culturas", incidió la rectora sobre el carácter singular de Granada.

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