Los 'imborrables' grafitis del Albaicín

  • El Ayuntamiento inicia una campaña de actuación para limpiar las paredes de 19 edificios del barrio · Las pintadas que ya habían sido eliminadas en algunos puntos han reaparecido en menos de 24 horas

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Acabar con las pintadas de los edificios de la capital, principalmente las zonas más transitadas y de mayor valor es un objetivo que el Ayuntamiento lleva persiguiendo desde hace bastante tiempo. Sin embargo, y a pesar de que existen ya sanciones para los autores, 'exterminar' los dibujos de las paredes granadinas parece una misión imposible.

El Consistorio y la Fundación Albaicín han puesto en marcha una nueva campaña de limpieza de grafitis que se desarrolla en 19 muros granadinos. Más de 95.600 euros, procedentes de los fondos europeos Urban, se han invertido en esta acción, que utiliza las técnicas más novedosas, no sólo para eliminar las pintadas sino también para que las que vuelvan a aparecer sean más fáciles de borrar. Evidentemente ni siquiera ellos confían, dada la experiencia, en que los dibujos, firmas u otro tipo de manifestaciones pictóricas, más o menos artísticas, vayan a desaparecer de forma definitiva.

La fachada de la polémica Casa Agreda fue el punto elegido para la presentación de la campaña, un muro que aunque durante la mañana de ayer aparecía reluciente, quizás hoy o mañana presente ya los signos de algún grafitero llamado precisamente por la limpieza de la pared. El propio concejal de Mantenimiento, Vicente Aguilera, reconocía que en las paredes que ya se habían limpiado las pintadas habían reaparecido en menos de 24 horas, al mismo tiempo que diferenciaba entre las "gamberradas" y las "obras de arte" que aparecen en muchas zonas de la ciudad, eso sí, recordando a los autores de lo uno y lo otro, que existen zonas habilitadas para ello y que las sanciones se harán más evidentes, ya que está previsto que el número de agentes de la Patrulla Verde, que es la denominación que reciben los policías encargados de vigilar que no se produzcan pintadas, entre otras cosas, aumente en los próximos meses.

Sin embargo, "el vandalismo gráfico", señala Aguilera, es difícil de sancionar, ya que es necesario que los agentes descubran a los autores de las pintada mientras están realizando las mismas, lo que complica considerablemente que puedan ser "cazados".

No obstante, mientras aparecen o no, los espacios elegidos han sido aquellos en los que el deterioro era más evidente, en muchos casos no provocado exclusivamente por los grafitis, así como los de mayor impacto paisajístico, como es el caso de plazas y miradores.

Los que quieran disfrutar de las paredes limpias del Palacio de Santa Inés, la Casa de Chirimías o el Carmen de la Muralla, entre otros lugares situados en el barrio del Albaicín, parece que tendrán que darse prisa antes de que algún ciudadano, spray en mano, se le adelante.

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