protesta ciudadana

Los indignados sacan músculo

  • La manifestación reunió en Granada en una calurosa tarde a miles de personas que salieron a la calle para demostrar que el movimiento no está ni mucho menos acabado · La marcha se saldó sin incidentes

Comentarios 5

No era el mejor día, ni desde luego la mejor hora. Un caluroso domingo 19 de junio, a las seis de la tarde, con un sol implacable que elevaba los termómetros hasta los 37 grados y coincidiendo con la jornada de celebración del ascenso del Granada CF a Primera División no es un buen día para manifestarse. La convocatoria, a primera vista, no parecía una obra maestra de la planificación. Y, sin embargo, la tercera manifestación de los indignados en Granada, la del 19-J, fue un éxito absoluto. Cifras hay para todos los gustos: desde los 4.000 que apuntaron fuentes policiales desde la cabecera de la manifestación cuando llegaba a la Plaza del Triunfo, pasando por 6.000 (también de fuentes policiales, antes de que los manifestantes llegaran a la Plaza del Carmen), hasta 10.000 o 18.000, las cifras que maneja el Ayuntamiento y la Policía Local. Por haber, había quien en Facebook aseguraba que al final de la manifestación se habían unido a la marcha hasta 30.000 personas.

Al margen de la cifra correcta, difícil de averiguar en un día en el que se juntaron los manifestantes, la marea humana que celebraba el triunfo del Granada y esperaba en el centro la llegada de los jugadores y los habituales paseantes de las tardes de domingo, no hay duda de que el Movimiento 15-M ha tenido en el 19-J una reválida de la que ha salido victorioso.

La manifestación, convocada oficialmente contra el pacto del Euro bajo el lema No somos mercancía en manos de políticos y banqueros y con el propósito -más o menos oficial- de demostrar que los indignados aún no han dicho todo lo que tienen que decir, permitió al movimiento 15-M desprenderse de la mala imagen de una acampada demasiado larga que muchos ciudadanos acabaron por no comprender. El 15-M ha sacado músculo, demostrando que la indignación sigue intacta y que el movimiento es mucho más amplio de lo que algunos se empeñan en señalar. Porque sí, hay 'perroflautas', pero también familias, parados, jubilados y miembros de prácticamente cualquier colectivo que se quiera buscar.

El éxito de la convocatoria quedó patente desde el primer momento, cuando las columnas de manifestantes procedentes de distintos barrios y pueblos de la ciudad se unieron en la plaza de la Caleta. A las seis en punto los manifestantes puntuales se apelotonaban bajo las pocas sombras que ofrece una plaza sin arboleda, que se quedaron pequeñas cuando, aproximadamente a las 18:10 horas, llegaron los indignados del Albaicín, del Centro, del Realejo y del Zaidín.

Con un poco de retraso, a las seis y media la cabecera de la manifestación, que portaba un cartel con la frase 'El pueblo indignado ha despertado' y una pancarta con el lema de la manifestación, comenzó a andar lentamente hacia su destino: la Fuente de las Batallas. A medida que avanzaba la marcha -y que aflojaba el calor-, se fueron uniendo más indignados, que consiguieron que la manifestación ocupara prácticamente toda la Avenida de la Constitución.

Entre batucadas, caceroladas -la más intensa se produjo en la puerta de la Subdelegación del Gobierno- y alguna que otra sentada frente a las muchas sucursales bancarias que llenan la Avenida de la Constitución y la Gran Vía, la manifestación fue avanzando hasta llegar al 'punto caliente' de la Plaza del Carmen, donde antes de las ocho ya se habían reunido los aficionados del Granada a la espera de sus ídolos. Pero de conflicto, nada. Como mucho, alguno de los indignados que aguantaron hasta el final de la acampada de la Plaza del Carmen pudieron sentir un pellizco en el estómago al ver el que fue su hogar ocupado por otros, pero eso fue todo.

De hecho, a medida que los indignados se acercaban a la plaza cambiaron sus consignas -muy variadas, desde el clásico "no hay pan para tanto chorizo" a "esta crisis no la pagamos" y "arriba las manos, esto es un atraco"- para adaptarlas a la situación. "Fútbol de primera, democracia de tercera" se convirtió en la frase del momento, despejando cualquier duda sobre la posibilidad de que los indignados y los aficionados se enzarzaran en discusiones o peleas. Uno de los manifestantes lo resumía así a la perfección: "se ha juntado toda Granada en la plaza del Carmen, por el fútbol y por la democracia. Yo tendría que estar en los dos sitios".

El único momento de tensión (moderada, eso sí) que se vivió en la manifestación fue cuando los indignados llegaron a la Fuente de las Batallas y una treintena de efectivos de la Policía Local saltaron a la fuente sin agua para evitar que los manifestantes quisieran emular al hincha del Granada que ayer por la noche colgó la bandera del club en su cúspide. La presencia de la policía y, sobre todo, su número, enervó a algunos de los indignados concentrados en la plaza, aunque la marcha, según fuentes del Ayuntamiento de Granada, culminó sin ninguna incidencia destacable.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios