"La infraestructura no supone una alternativa para mejorar el tráfico"

  • Obras Públicas y Transportes especifica que sólo reduciría en un seis por ciento el número de coches en la carretera y que subir a la Sierra sería más lento y, sobre todo, más caro: 26 euros frente a 3,5

Uno de los aspectos más significativos de la declaración de impacto ambiental ahora emitida por la Consejería es que incluye información procedente de Obras Públicas y Transportes, el organismo que finalmente ha de autorizar o denegar el proyecto, y que esa información no es alentadora para los promotores que impulsan el teleférico a Pradollano.

La Consejería que dirige Concepción Gutiérrez concluye que la infraestructura en cuestión "no supone una alternativa para mejorar el transporte a la estación de esquí", ni tampoco considera que existan "razones de interés público de primer orden para autorizar la construcción del teleférico". Si existiera ese interés público de primer orden, se podría valorar la posibilidad de realizar las modificaciones que hicieran falta para que el proyecto se ejecutase.

Al adelantar esos datos tan contundentes, la Consejería de Obras Públicas está dejando entrever, por añadidura, que su informe definitivo -para el que aún no hay fecha fijada- difícilmente va a ser favorable. Y eso, sin tener en cuenta que es muy infrecuente que un departamento contraríe a otro de la misma Administración. En definitiva, muchísimo tendrían que cambiar las cosas para que se le diera luz verde al plan auspiciado por el grupo Teleférico Sierra Nevada SA.

Para justificar su postura de que no sería "un transporte público regular alternativo y competitivo en tiempo y coste con el vehículo propio", la Consejería hace un estudio comparativo entre esa infraestructura y la actual carretera a Pradollano, la A-395. Entre Granada y la estación de esquí, por carretera, hay 32 kilómetros, mientras que por la ruta del teleférico sólo hay 19. Sin embargo, la velocidad media en coche es de 55 kilómetros/hora, por 25 si se va en la cabina. En consecuencia, quien vaya en su turismo tardará, por término medio, 35 minutos, mientras que en teleférico invertiría 50. En porcentaje, un 43 por ciento más.

Más significativo aún es el coste económico. En un coche con dos viajeros, cada uno de ellos pagaría 3,5 euros por hacer ese trayecto. Cubrirlo en teleférico le saldría por 26. Un 643 por ciento más.

En cuanto a la reducción del tráfico, uno de los caballos de batalla de los promotores, el estudio aportado por Obras Públicas y Transportes cree que sería mínima. Ahora, en hora punta y durante la temporada de esquí, la circulación en la A-931 puede llegar a ser de 921 vehículos a la hora. El teleférico sólo subiría en ese tiempo a las personas que podrían ocupar 57 coches, con lo que permanecerían en la vía otros 864. Esa reducción, que es sólo del seis por ciento, es la que le lleva a concluir que no sería "un transporte alternativo y competitivo en tiempo y coste con el vehículo privado".

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