Las infraestructuras marcan unas cuentas ideadas para capear la crisis

  • El Metro, las carreteras y las obras hídricas, entre ellas la conducción de la presa de Rules, principales partidas de un gasto total de 614,7 millones de euros para 2009, un 5,68% más que en el año en curso

“Hacer frente a la crisis económica reforzando la política de inversión pública y de apoyo al empleo”. Es, en palabras del delegado de la Junta en Granada, Jesús Huertas, el principal objetivo que persigue el ejecutivo autonómico y que justifica la inversión de 614,7 millones de euros que destinará durante el próximo ejercicio a la provincia, una cifra que supone un incremento del 5,68% respecto al presente ejercicio y que, en su opinión, debe ser especialmente valorada porque se alcanza “en un contexto desfavorable”.

El Milenio, el Espacio Escénico, la ampliación del Metro, los estudios de viabilidad para la posible conexión ferroviaria entre el puerto de Motril y Granada o el Levante y el inicio de la obra de reforma del antiguo edificio del Banco de España, donde se ubicará la nueva sede de la Fiscalía de Andalucía, son algunas de las principales novedades de unos presupuestos que por lo general se componen de partidas plurianuales, lo que quiere decir que la mayoría de las inversiones que contempla ya estaban en marcha y ahora continúan.

En el apartado de las infraestructuras, la más llamativa vuelve a ser la partida destinada al Metro, que se lleva 58 millones. Se contempla también gastar 11,5 millones para la red de carreteras del Cinturón que rodea a la capital –en concreto, para la conclusión de la Ronda Norte, la redacción del proyecto de la Ronda Sur y la finalización del estudio informativo de la Este–, 20 millones para el plan Más Cerca y 800.000 euros para los dos citados estudios sobre líneas férreas.

También es importante el gasto que gestionará la Agencia Andaluza del Agua, 43,4 millones que se destinarán fundamentalmente a obras de saneamiento, abastecimiento y depuración y donde se incluyen seis millones para la conducción principal desde la presa de Rules, ampliamente demandada en la Costa Tropical y en la Contraviesa.

En materia sanitaria, la mayor parte del gasto –el presupuesto es de casi 29 millones– se destina al futuro hospital del Parque Tecnológico de la Salud y para el Centro Hospitalario de Alta Resolución de la Alpujarra.

La Consejería de Medio Ambiente contempla una inversión de 24 millones y en ese apartado llama la atención que se incluya un millón y medio a la lucha contra el cambio climático, si bien ayer, en la presentación de las cuentas públicas, no se especificó qué tipo de políticas van a desarrollarse en ese campo.

El fomento económico considerado prioritario por el gobierno socialista se lleva 50,9 millones, de los cuales 32,6 se utilizarán para apoyar, según Huertas, “proyectos emprendedores y que creen tejido empresarial, porque no queremos que ninguna iniciativa se trunque por falta de presupuesto”. Para la promoción del empleo se gastarán 56,3 millones, de ellos 23 para programas de fomento y otros 24,5 para formación.

En Educación, los 71 millones previstos se emplearán, fundamentalmente, en la reforma, construcción y equipamiento de centros. La Consejería de Innovación, por su parte, prevé un gasto de 92,9 millones que incluye 10 para apoyar la inversión empresarial. Turismo, Comercio y Deportes recibe 22,4 millones. La de Vivienda facilita 10 millones para ayudar a la rehabilitación de edificios, otros 800.000 euros para un plan de choque también destinado a la rehabilitación y algo más de cuatro millones para erradicar las infraviviendas. Por último, se destinan otros seis millones para la mejora de infraestructuras municipales.

La valoración política fue, obviamente, muy positiva. Huertas dijo que, pese al difícil momento económico, “no conllevan una merma en los pilares del bienestar social, que crecen en inversión por encima incluso de la media andaluza y que impulsan los proyectos que están transformando a esta provincia”, mientras que la consejera de Gobernación, Clara Aguilera, los definió como “un buen instrumento contra la crisis” porque son “potentes y adecuados” a las necesidades.

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