Los inmigrantes superan el 30% del alumnado de Educación de Adultos

  • En la Enseñanza de Educación Permanente no sólo han cambiado los planes formativos que ahora tienden a lo tecnológico y los idiomas, sino también el alumnado, que baja la edad y es multirracial

Cuando hace veinticinco años se puso en marcha la llamada Educación de Adultos, en las clases de los centros se encontraban mujeres y hombres que pasaban los cincuenta años y que, en la mayoría de los casos, no sabían ni leer ni escribir. Después de más de dos décadas, la educación de adultos ha pasado a denominarse Educación Permanente y en los mismos centros se encuentran ahora más estudiantes jóvenes que mayores y, sobretodo, se aprecia un significativo aumento de los alumnos inmigrantes.

Tanto es así que de los 2.500 estudiantes que este año reciben formación en los centros de educación permanente de Granada, el 30 por ciento proceden de países extranjeros. "El incremento es más que evidente, principalmente, por la inmigración que llega a la ciudad y que ni siquiera conoce el idioma", explica el coordinador del área, Pedro Ramírez Ortiz. A los 23 centros y las 72 secciones de Educación Permanente acuden mayores llegados de Europa del Este, Marruecos e, incluso, Asia que aprenden la gramática y las expresiones para comunicarse con fluidez.

Pedro Ramírez explica que los planes de idioma extranjero están adaptados específicamente para los inmigrantes porque aprenden necesidades relacionadas con la sanidad, su barrio, el comercio. "Las clases no son de lengua en sentido estricto sino de español adaptado a los hechos cotidianos", comenta, y apunta que tanto ha sido el aumento de estos alumnos que desde la consejería se está preparando un material docente específico "que coordine y aúne planes de los diferentes centros y secciones en materia de inmigración". Los mayores núcleos de alumnado inmigrante se concentran en los centros de educación de Almanjáyar y Zaidín en Granada y en los de la costa -Albuñol o la Manola-.

Pero la inmigración es una nueva vertiente de lo que ha sido siempre la Educación Permanente. Los 292 maestros que se dedican a la formación de adultos abarcan también otros planes educativos. Desde la delegación de Educación se reconoce que la cifra del 12 por ciento de analfabetismo que existía cuando comenzaron los programas se ha reducido al 4 por ciento, pero que aun así, hay alumnos que no son capaces de comprender un texto después de leerlo, tienen faltas de ortografía y no saben manejar las nuevas tecnologías; son analfabetos funcionales. Para ellos, unos 14.000 estudiantes de toda la provincia se mantienen los planes de neolectores que promueven la adquisición de las competencias básicas de la etapa de Educación Secundaria Obligatoria, la preparación de la prueba libre para mayores de 18 años, la de acceso a los ciclos formativos de formación de grado medio y superior y los de acceso a la Universidad. En estos últimos grupos se concentran alumnos más jóvenes. "Estudiantes que, por diversos motivos, dejaron las clases pero a los pocos años han de sacarse el título". Aun así, cuenta, la educación permanente sigue teniendo alumnos mayores que no han perdido las ganas de aprender y vuelven a las clases.

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