La integración de los ciclistas en el tráfico pondrá fin a los carriles bici

  • Todos los grupos políticos del Ayuntamiento acuerdan pedir cambios en el plan andaluz para eliminar las infraestructuras segregadas

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Durante los años 90 fueron la panacea de la modernidad en toda ciudad europea que se preciara. Carriles bicis segregados, para que los ciclistas circularan más seguros, fueron proliferando por las ciudades cambiando la fisonomía urbana. Ahora, a las puertas de la implantación del Plan Andaluz de la Bicicleta, el Ayuntamiento de Granada y las asociaciones ciclistas se unen para reclamar un nuevo modelo urbano que elimina los carriles segregados y se decanta por introducir las bicicletas en la calzada como un vehículo más. Solo en la capital, exceptuando los carriles bici interurbanos y periurbanos (Genil, Beiro y Circunvalación).

La propuesta, que se presentará hoy en pleno como una declaración institucional, va desmontando la supuesta efectividad que durante estos años ha permitido construir kilómetros de carriles segregados. El primer factor en contra de esta infraestructura es su alto coste. El Plan Andaluz de la Bicicleta contempla la construcción de 12 tramos de vía ciclista urbana con una longitud de 13 kilómetros que estarían conectados con los 20 kilómetros de aceras bici y carriles bici que ya existen en la capital. El coste de la inversión asciende a 3,1 millones (240.000 euros por kilómetro) de los cuales el 75% serían asumidos por la Junta y el resto por el Ayuntamiento.

Lo peor es que el descomunal desembolso parece que no garantiza la seguridad de los ciclistas ni de los peatones. Sebastián Reyes, que acudió ayer al Ayuntamiento en representación de las asociaciones Biciclona, Biciescuela, Bicieléctrica.com y Ecologistas en Acción, dice que estas infraestructuras segregadas presentan más de 180 puntos negros en la ciudad, y relata una retahíla de inconvenientes. "Son estrechas, no guardan suficiente distancia lateral de seguridad respecto a vehículos o peatones, invaden aceras y zonas de aglomeración y seguridad peatonal, reducen el ángulo de visión del ciclista, tienen radios de curvatura muy cerrados y trayectos más largos y tortuosos, multiplican la probabilidad de colisión contra otro vehículo en las intersecciones e incita a los ciclistas a invadir la acera para acceder y salir de la vía ciclista".

De ahí que la corporación opte ahora por eliminar los antiguos carriles bici e integrar a las bicicletas en la calzada como un vehículo más. De esta forma se definirán ciclocarriles en los que no se podrá circular a más de 30 kilómetros por hora. Para que la convivencia entre conductores y ciclistas sea perfecta hará falta mucha formación en ambos colectivos. Los primeros tendrán que aprender a circular despacio sin poner en riesgo a los ciclistas y estos deberán saber que tienen los mismos derechos pero también obligaciones que un vehículo.

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