Los jornaleros se conforman con Zara

  • La Marcha Obrera del SAT por Granada finaliza con una acción reivindicativa en la cabecera del imperio Inditex, la única sorpresa de una manifestación que congregó a miles de trabajadores a su paso por la ciudad

El Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) esperó a las 19:50 horas de la segunda jornada de su marcha obrera por Granada para desvelar la sorpresa que los responsables de la organización anunciaron antes de empezar a patear las carreteras de la provincia. Ni Mercadona ni la sede de ninguna de las grandes entidades financieras fueron el objetivo de las acciones del SAT, que se tuvieron que conformar con la ocupación simbólica del Zara de la calle Reyes Católicos.

Una vez que la marcha entró en la ciudad -tras recorrer Ogíjares y Armilla-, la primera parada significativa fue la plaza de las Paloma. Y el clima de 'rebeldía' fue aumentando (al igual que los participantes y el volumen de las consignas) a medida que la Marcha Obrera Andalucía en Pie se aproximaba a su destino, la Subdelegación del Gobierno. Fuentes del SAT aseguran que, para cuando entraron en las principales calles del centro histórico granadino, más de 12.000 personas se habían sumado ya a la manifestación. Y aunque los cálculos de la Policía Nacional son mucho más cautelosos -la cifra oficial es de 600 personas a la entrada del municipio de Granada y 2.500 al cierre de la protesta-, lo cierto es que el tránsito del SAT por la ciudad no pasó nada desapercibido.

El primer 'punto caliente' de la manifestación fue el centro comercial de El Corte Inglés de la Acera del Darro. No hubo ningún intento de ocupar el recinto -imposible por otra parte, ya que una veintena de efectivos de la Policía Nacional custodiaban la puerta-, pero los pitidos e improperios de los manifestantes, que en ningún momento de la marcha dejaron de gritar consignas contra el capitalismo, los patrones y la clase política, aumentaron considerablemente. Era un preludio de lo que vendría minutos más tarde.

"Lo que tengamos pensado hacer, lo vamos a hacer", explicó por la mañana Diego Cañamero, asegurando que la presencia policial no impediría que los integrantes del SAT llevaran a cabo sus "actos simbólicos señalando a los culpables de la crisis". Y así fue. Antes de que la cabecera de la manifestación llegara siquiera a la calle Reyes Católicos, un grupo de quince integrantes del sindicato -según informaron fuentes del SAT- entraron de 'incógnito' en una de las principales tiendas del imperio Inditex. Una vez allí y en el momento en el que la manifestación pasaba por las puertas cerradas de la tienda, cuatro de los manifestantes desplegaron una gran pancarta amarilla desde el tercer piso del edificio, en la que se podía leer "Zara explota", y arrojaron varios panfletos a los manifestantes.

Según confirmó el abogado del SAT, Antonio Jolgoso, la acción la concretaron cuatro personas, que posteriormente fueron identificadas por la Policía y que, según les anunciaron los agentes, serán denunciadas por una falta de desorden público y una infracción contra el derecho de reunión, por salirse del orden de la manifestación.

Cuando se descubrió la sorpresa del Sindicato Andaluz de Trabajadores, alrededor de una decena de efectivos de la Policía Nacional se dirigieron con rapidez a la puerta del establecimiento, para evitar que los manifestantes se congregaran allí. Probablemente en ese momento se vivieron los momentos más tensos de la Marcha Obrera, pero el portavoz nacional del SAT y otros miembros de la organización se encargaron de calmar los ánimos y, sobre todo, de poner distancia entre la Policía y el cuerpo de la manifestación. Cañamero, micrófono en mano, aseguró frente a los miles de manifestantes que la intención del sindicato no era ocupar el edificio, sino denunciar y señalar la actividad del empresario propietario de la marca de ropa, el tercero más rico del mundo y el primero de Europa, "por rico y explotador de niños". Pero, sobre todo, tranquilizó a los manifestantes indicándoles que ellos no iban en contra "ni de los trabajadores ni de la policía" allí presente.

Aunque con reticencias, la manifestación siguió avanzando hasta llegar al siguiente punto clave del camino: la Subdelegación del Gobierno. Allí se esperaba la intervención del diputado autonómico de IU Juan Manuel Sánchez Gordillo, que se incorporó a la marcha en la Avenida de Dílar, pero finalmente fue Cañamero el encargado de cerrar la manifestación , ya que el célebre representante del sindicato tenía la "voz rota".

Frente a un amplio dispositivo de seguridad -medio centenar de policías cubrían la fachada de la Subdelegación del Gobierno- y subido a la camioneta que precedió la marcha, el portavoz del SAT llamó a la rebelión a todos los pueblos para reivindicar "la deuda histórica que tienen los ricos" con Andalucía. "Tenemos que intentar levantarnos todos juntos para luchar contra la ola gigante del capitalismo que se está llevando por delante todos nuestros derechos y todas nuestras conquistas". Cañamero, que aseguró que el SAT no es de extrema izquierda, sino de "extrema necesidad", indicó que la marcha de estos dos últimos días por "la Granada profunda de García Lorca" es una muestra de que "el pueblo está legitimado para pedir responsabilidades a los Gobiernos".

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