"El machismo del siglo XXI es más encubierto"

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INMACULADA lópez Calahorro fue diputada de Cultura de la Diputación de Granada y en la actualidad es directora general de Museos de la Junta. Está acostumbrada a la gestión, a las críticas y los cotilleos cuando se atreve con una blusa atrevida. "El mundo de la cultura, como el de la educación, ha sido pionero en movimientos de igualdad porque es cierto que ha tenido al frente de su gestión más mujeres que en otros ámbitos", comienza. Pero considera que esta vinculación se ha debido al perfil y a la preparación que han tenido las mujeres, "lo que ha permitido su incorporación en estos ámbitos con mayor naturalidad". "Esta preparación ahora se está traduciendo en términos de versatilidad, lo que permite que la mujer pueda ir incorporándose en otros ámbitos de gestión menos tradicionales". En lo que se muestra totalmente en desacuerdo es en el uso de la palabra "residual" en cultura. "Es un derecho fundamental y es nuestra riqueza como individuos y como colectivo". En cuanto a las traídas y llevadas cuotas, las defiende como "una medida eficaz para garantizar la igualdad con la incorporación de la mujer a la política y su normalización". Por eso, mientras se consigue esa igualdad, las cuotas "seguirán siendo necesarias". Pero con matices: "Incidiría en que es una medida que lo que permite es seleccionar y asegurar bien tanto a hombres como a mujeres como el grupo de personas para la gestión política".

Pero Inmaculada López Calahorro no se ha considerado mujer cuota "dado que no existe, por oposición, el concepto hombre cuota". "Lo que sí es cierto es que la medida de las cuotas, hace ahora unos doce años o poco más, fue lo que nos impulsó a un grupo de mujeres a querer formar parte del grupo de personas que se encargarían de la tarea política". Pero después de ese impulso inicial y de esa conciencia personal no se ha sentido nunca parte de una cuota. "He sido consciente de que ha sido el valor de mi trabajo la razón fundamental por la que se me considera". En cuanto a la palabra machismo, que desde el siglo pasado tiene para muchos la voz de Cristina Almeida, Calahorro atisba un machismo del siglo XXI "más encubierto, no como tradicionalmente se conoce. Este machismo encubierto, el menos visible, nos obliga a las mujeres a demostrar siempre mucho más el valor de nuestro trabajo. Y quiero incidir en esta idea, en que nosotras queremos que se nos reconozca por nuestro trabajo". Y eso les obliga a ser fuertes. "Pero ahí estamos, y no sólo para demostrar que nuestro trabajo es lo que garantiza nuestra presencia, sino que lo hacemos para otras muchas mujeres que han de venir y estoy convencida de que se encontrarán un camino más fácil".

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