Un joven marroquí muere ahogado en Loja al intentar salvar a dos niños

  • Los pequeños se llevaron una colchoneta al agua pero se alejaron demasiado de la 'orilla'; cuando vieron que no podían salir se pusieron nerviosos y empezaron a gritar, momento en el que el joven fue a salvarlos

La tragedia golpeó ayer con fuerza a una familia magrebí de Loja. Todo ocurrió en torno a las 19:30 horas, cuando un joven de 22 años murió ahogado tras acudir al rescate de dos menores de 6 y 9 años (familiares suyos) que, como cada tarde desde que empezó el caluroso verano, acudieron a bañarse a una balsa de riego ubicada cerca del cortijo de Las Mozas donde residen junto a sus padres y familiares.

Ayer por la tarde, los dos niños decidieron llevarse a la balsa una colchoneta hinchable para jugar. Comenzaron a flotar pero pasado un rato se dieron cuenta de que estaban en mitad de la balsa y no eran capaces de volver a la 'orilla'. Los pequeños comenzaron a ponerse nerviosos y empezaron a gritar y a llorar. Fue entonces cuando el joven de 22 años decidió tirarse a la balsa de riego para rescatar a los menores muriendo posteriormente.

Será la autopsia la que determine en qué condiciones falleció el joven, puesto que al cierre de esta edición no se sabía si el chico no sabía nadar, si se ahogó mientras intentaba sacar a los niños o si sufrió un corte de digestión, según informaron a este periódico fuentes de la Guardia Civil. El cortijo de las mozas es un enclave ubicado en la carretera que hay entre los municipios granadinos de Loja y Venta de Zafarraya en el que existe una gran extensión de olivos y una vaquería.

Tras conocerse el suceso hasta el cortijo de las mozas se desplazaron de inmediato efectivos de los Bomberos, la Policía Local, la Guardia Civil y los servicios sanitarios, que no pudieron hacer nada por salvar la vida del joven, un vecino de Loja identificado como M.F. y de origen magrebí, al igual que los menores de edad.

Al cierre de esta edición la familia estaba esperando a que llegara el forense hasta el lugar de los hechos para proceder al levantamiento del cadáver y trasladarlo hasta el Instituto Anatómico Forense donde se le practicará la autopsia.

El último suceso de estas características que se produjo en la provincia tuvo lugar hace casi un año. El pasado 5 de julio de 2010 un niño de tres años murió ahogado en la piscina de su casa en Otura donde cayó accidentalmente en un momento en el que no había ningún mayor vigilándole. En este caso los hechos ocurrieron al mediodía en una casa de la urbanización Nueva Otura del municipio, en una zona de chalés unifamiliares.

Al parecer el niño estaba en la casa acompañado de su madre. El menor estaba en la cocina de la vivienda con su progenitora cuando ella subió al nivel superior del inmueble para cometer una labor rutinaria.

Cuando la madre bajó a la cocina lo buscó y se percató de su ausencia. Finalmente encontró el cuerpo del niño flotando en la piscina de la casa, por lo que avisó a un vecino que a su vez llamó a los servicios de emergencias que no pudieron hacer nada por salvar la vida del pequeño.

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