La metamorfosis del casco histórico: los vecinos dan paso a los viajeros

  • Aumentan los propietarios que rehabilitan y piden licencia para alquilar viviendas turísticas

  • El Ayuntamiento no tiene previsto modificar la normativa para frenar este negocio en auge

Algunos de los edificios de apartamentos turísticos han renovado completamente su imagen. Algunos de los edificios de apartamentos turísticos han renovado completamente su imagen.

Algunos de los edificios de apartamentos turísticos han renovado completamente su imagen. / reportaje gráfico: carlos gil

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El Centro de Granada está irreconocible. Los cambios que ha experimentado este barrio protegido de la ciudad -marcados por la paulatina despoblación, la crisis del ladrillo y la desaparición de comercios históricos como consecuencia del fin de los contratos de renta antigua- han provocado una auténtica transformación que no ha hecho más que empezar. Porque, tras un primer periodo de preocupación como consecuencia de la declaración en ruina de numerosos edificios históricos en la capital, ha llegado una nueva era marcada por la rehabilitación de construcciones con un negocio en auge: la conversión en bloques de apartamentos turísticos para dar servicio a una ciudad a que multiplica cada año el número de visitantes.

Un vistazo rápido a la web de la Transparencia así lo demuestra. En los últimos meses se han ido sucediendo los edictos centrados en calificaciones ambientales de nuevos negocios en las calles del Centro donde abundan las actividades de restauración y hostelera. Prueba de ello son las últimas calificaciones de edificios como el número cuatro de la calle Horno de la Marina de la Sociedad Limitada Cabrerizo Vidal, los apartamentos turísticos de la calle Damasqueros número 20; o los nueve apartamentos de Ginar en la calle Santiago y los siete del callejón del Señor. También Home S. L. en Lavadero de las Tablas.

Se trata de edificios que en los último meses han solicitado este trámite para empezar a operar con la oferta de apartamentos turísticos. Aunque este tipo de cambios de uso tras rehabilitaciones u obras de mantenimiento asegura que no caigan en el abandono, habrá que plantearse si ampliar la oferta de alojamientos en la ciudad es la fórmula más adecuada para lograr la rehabilitación de un entorno que ha sustituido sus vecinos y las edificaciones centradas en servicios administrativos o los bloques de oficinas por los turistas lo cual se nota diariamente en sus calles.

Un rápido paseo por Reyes Católicos, Zacatín, Mesones o Puentezuelas sobretodo en los fines de semana ya ofrece la imagen de un centro 'tomado' por los turistas. En ocasiones es complicado andar por las aceras debido a la gran afluencia de grupos de viajeros que se paran ante cualquier detalle para hacer unas fotografías. Tampoco está el centro preparado para brindar servicios a los residentes. Así lo demuestran los escasos comercios de alimentación que quedan en sus calles. No obstante, esa ampliación del número de viviendas turísticas ha atraído a grandes cadenas que se han instalado en calles emblemáticas como Gran Vía. Tanto los precios -más altos que en un establecimiento de otra zona-como los propios productos hablan de un negocio más dedicado al turismo que a los vecinos donde los zumos, los sandwiches o la fruta cortada y lavada para llevar ocupan buena parte de los pasillos.

A todo ello se suma una gran cantidad de negocios de restauración y pubs que promueven sin duda el ocio nocturno en esta zona. Esto, que es habitual en los centros de las grandes ciudades , tampoco resulta fácil de llevar por parte de los vecinos que sufren gritos y escándalos a altas horas de la madrugada. Hay quien piensa que en los edificios históricos del centro no viven vecinos.

Pese a la proliferación de los apartamentos turísticos en la capital, el concejal de Urbanismo, Miguel Ángel Fernández Madrid, indica que todavía no se puede considerar que el cambio de uso residencial a turístico de edificaciones íntegras sea una tendencia "preocupante". Según su opinión, aunque es cierto que este tipo de licencias han aumentado, por el momento están dentro de lo que contempla la normativa. En el caso de que en un futuro la ciudad quisiera modificar esta tendencia, tendrá que cambiar la normativa que regula la zona: el Plan Especial de Protección y Rehabilitación del Centro. Pero, por el momento, el área de Urbanismo tiene otras prioridades que pasan por la actualización del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) y el Plan Especial de Protección del Albaicín (Pepri) vigente este último desde hace casi treinta años.

En esta zona, declarada patrimonio histórico de la humanidad, el Ayuntamiento sí ha iniciado el análisis de las viviendas, 'puerta a puerta' para controlar los usos y evitar que el barrio protegido se convierta en un espacio de apartamentos turísticos sin control con las consecuencias que ello genera.

La recuperación económica, el incremento del empleo y el boom de los pisos turísticos que han disparado la demanda y reducido la oferta provocaron el encarecimiento del precio del alquiler en un 17% el pasado año. El precio medio de una vivienda en la provincia ha pasado de 5,6 euros a 6,6 y sigue en aumento. Esto supone que un piso de 90 metros cuadrados equivale a una renta mensual de 594 euros que sin duda se nota en el bolsillo de los granadinos. El problema es que esta 'burbuja' está provocando consecuencias nefastas a las familias con menos recursos.

Según los datos aportados por el Consejo General del Poder Judicial, en 2017 se produjeron 577 desahucios motivados por el impago del alquiler. También esta cuestión se ha convertido en el principal problema gestionado por la Oficina Social de la Vivienda del Ayuntamiento de Granada que ha visto como crecen las familias que no pueden hacer frente a las mensualidades del alquiler de su vivienda por encima de quienes tienen problemas con la hipoteca. Un hecho que se reproduce en el resto del panorama nacional.

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