Los miembros de una banda achacan la acusación a un complot

  • El cabecilla dice que el arma con la que le detuvieron se la encontró en la puerta de la casa

El presunto cabecilla de una banda armada cuyos miembros se enfrentan a una petición total del fiscal de 163 años de cárcel por numerosos robos "extremadamente violentos" negó ayer los hechos que se le imputan, y atribuyó todo a una "trama" en su contra.

La Fiscalía acusa a esta banda de siete hombres y una mujer, la mitad de ellos emparentados entre sí, de cinco robos violentos en polígonos industriales y establecimientos ubicados en su mayoría en el Cinturón, en uno de los cuales estuvieron a punto de matar a una de sus víctimas, por lo que les atribuye una tentativa de homicidio además de un delito contra la salud pública y otro de depósito de armas y municiones de guerra, entre otros.

En la primera sesión del juicio, celebrado ayer en la Audiencia de Granada, el presunto cabecilla, José R.M., de 51 años, lo atribuyó todo a "una trama" en su contra.

"Alguien está intentando echarme ese muerto", aseguró ante el tribunal tras considerar que "el único error" que cometió fue recoger una bolsa con un arma que encontró una noche en la puerta de su casa y que tenía intención de entregar a la Guardia Civil cuando fue detenido con ella.

"No debí haber metido el arma en casa. Debí haberla entregado inmediatamente a la Guardia Civil", indicó el acusado, que negó "totalmente" cualquier participación en los hechos, así como que forme parte de una banda: "Eso es una conspiración", dijo.

Su pareja señaló que su compañero "jamás" ha cometido ningún delito, que nunca vio nada "extraño" en la casa que compartía con él y que no tuvo constancia de la aparición del arma porque la noche que él la encontró ella ya dormía.

El presunto cabecilla negó haber mantenido conversaciones telefónicas sobre actividades delictivas con los acusados, entre ellos su hermano, Manuel R.M., que negó cualquier vinculación con los hechos y dijo que la cinta adhesiva que se halló en su casa, al parecer idéntica a la empleada por la banda para amordazar a las víctimas, la dejó olvidada un fontanero.

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