Más de la mitad de los granadinos 'pasa' de la cita electoral con Europa

  • Los comicios europeos se caracterizaron por la tranquilidad que se respiró en los colegios electorales · El 53% de los electores optó por no acudir a las urnas · La otra mitad se decanta por votar "lo de siempre"

Unos fueron a las urnas convencidos de lo que hacían, otros fueron porque tocaba y los muchos, directamente, no aparecieron por los colegios electorales. La campaña y las elecciones europeas no han llegado a calar profundo entre los granadinos como ayer se pudo comprobar durante toda la jornada electoral. Las terrazas e incluso las mismas calles del centro estaban más concurridas que los colegios electorales, que fueron recibiendo a cuentagotas a los votantes. No en vano, en Granada se registró un 53,8% de abstención, ligeramente superior a los últimos comicios europeos de 2004. Los que sí que cumplieron con las urnas, como no podía ser de otra manera, fueron nuestros políticos. Desde primera hora, las nueve de la mañana se acercaron a sus sedes electorales para depositar su voto. En orden cronológico, las consejera de Agricultura y de Justicia, Clara Aguilera y Begoña Álvarez, fueron las más madrugadoras. Les siguió el alcalde de la ciudad, José Torres Hurtado, que minutos antes de las diez y media de la mañana y acompañado por algunos de sus compañeros en el equipo de Gobierno visitó su colegio habitual, el Virgen de Gracia. Curiosamente, le esperaba en su interior como presidente de una de las mesas su compañero y amigo, Juan Antonio Mérida, con quien tuvo una divertida conversación mientras ejercía su derecho a voto.

"¿La mañana? Muy tranquila", decía una interventora del PP en el colegio de Las Mercedarias minutos antes de que apareciera por la puerta el secretario general del PP, Sebastián Pérez. Los ciudadanos que acudían a las meses no sólo estaban tranquilos sino también un poco perdidos. Les costaba entender que unas elecciones que "no conocían mucho" tuvieran tantas candidaturas. "¡Madre mía, cuántas papeletas! ¿Dónde están las del PP y las del PSOE?", preguntaba en alto una mujer.

En realidad, para ella, el partido que, como dice algún que otro eslogan, se juega en Europa no difiere del que se juega cada cuatro años en España para el resto de votaciones. "Yo siempre voto a los mismos", confesaba.

Al margen de los votos fijos de los ciudadanos, hay otras imágenes que tampoco cambian cada vez que hay elecciones. Las hermanas de los diferentes conventos salieron a la calle para elegir sus candidatos europeos. En otro orden de cosas, menos simpáticas, también hay que destacar la detención de un hombre por la Guardia Civil en Cónchar después de que intentara arrojar un vaso de café al presidente de la mesa electoral. Los hechos se produjeron después de que el presidente no permitiera que le hombre, que ya había votado, lo hiciera por segunda vez, por lo que le arrojó el vaso de café, aunque no pudo alcanzarle.

La tranquilidad electores granadinos se trasladó también a la Costa donde, por ejemplo, los sexitanos tampoco acudieron masivamente a las urnas. El clima no fue la excusa, pues a pesar de la jornada soleada las playas sufrieron las inclemencias del fuerte viento y tampoco estuvieron demasiado concurridas. Por tanto, habrá que atribuir la baja participación al desinterés por unos comicios cuya incidencia directa en sus vidas no terminan de comprender los ciudadanos.

La jornada electoral se desarrolló sin incidencias que resaltar en las 32 mesas electorales del municipio, en las que estaban llamados a votar 18.444 vecinos, 17.815 de ellos españoles y 629 de la Unión Europea. En horas del mediodía la participación se situaba casi en el 20 por ciento en la mayoría de los colegios, por lo que las expectativas de superar los 38,66 puntos de los anteriores comicios europeos parecían lejanas, y la abstención era lo que más destacaba.

Si bien por momentos se generaban algunas colas en las mesas de Almuñécar por la coincidencia de electores, no hubo un horario destacado en cuanto a la afluencia a las urnas. "Vienen con cuentagotas", fue una de las frases más escuchadas entre los miembros de las mesas electorales, que no podían ocultar su aburrimiento. "Si al menos viniera la gente a votar nos entretendríamos", afirmaban.

Muchas veces la climatología suele ser un obstáculo para la participación en cualquier convocatoria electoral, y en este caso se esperaba que pudiera ser así con más razón, por tratarse de unas elecciones al Parlamento Europeo y por celebrarse en una fecha casi veraniega. Sin embargo, aunque el sol brilló durante toda la jornada en la Costa Tropical, el fuerte viento que reinó hizo desistir a muchos de acudir a las playas. Los más aficionados al sol y la arena hicieron un esfuerzo y soportaron la incidencia meteorológica -eso sí, sin meterse en el mar-, aunque la jornada era más propicia para ciertos deportes náuticos dependientes del viento, como el windsurf o el kite surf. Es así que la playa no fue óbice para que los ciudadanos se acerquen a votar.

Después de todo, de las playas, las terrazas y las ganas o no de ir a votar, los socialistas se alzaron con la victoria en Granada con el 46,44 por ciento de los votos, seguidos por el Partido Popular que obtuvo el 42,26 por ciento. Un resultado que recorta importantes diferencias entre ambos partidos y que deja un mensaje en el aire de cara a las próximas convocatorias. En cualquier caso, no hay que obviar el importante dato de que el 53,8 por ciento de los granadinos lo que supone 373.894 personas optaron por no opinar en estas elecciones europeas.

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