Las mociones 'selfies' se instalan en la política municipal

El último Pleno del Ayuntamiento de Granada en el que se aprobó una moción de Venezuela. El último Pleno del Ayuntamiento de Granada en el que se aprobó una moción de Venezuela.

El último Pleno del Ayuntamiento de Granada en el que se aprobó una moción de Venezuela. / álex cámara

El término lo acuñó el portavoz de Izquierda Unida, Francisco Puentedura, y ¡menudo acierto! El Pleno del Ayuntamiento de Granada se ha convertido en un batiburrillo de mociones "selfie" que demuestran, definitivamente, que la campaña electoral ha comenzado. Toca convencer a los ciudadanos y qué mejor fórmula para hacerlo que hablar con colectivos, sentarlos en los despachos de los grupos municipales, redactar una moción "a la carta" e invitarlos al Pleno para que le pongan un toque de emoción a la lectura del texto. El resto viene solo.

Se abre el turno de palabra. Es el momento de que el resto de grupos municipales argumenten su voto. Y con más que cuestionable responsabilidad teniendo en cuenta que tienen ante sí a un público entregado en la sala que se llevará una imagen u otra del partido dependiendo de sus palabras. Lo peor, sin duda, llega en el momento de levantar o no la mano. Toca "retratarse" y, a veces, aunque la moción no guste en su totalidad, los concejales de un signo u otro optan por el sí. Es complicado herir sensibilidades en directo. Y así es como el pasado viernes, por ejemplo, el Pleno aprobó una moción presentada por el grupo municipal popular que pretende instar a que en Venezuela se celebren "elecciones libres y democráticas supervisadas por organismos internacionales acreditados". Pero también "solicitar la liberación de los presos políticos o condenar los crímenes de todos y cada uno de los ciudadanos muertos por ejercer su derecho democrático a manifestarse y protestar en libertad". Casi nada.

No es la única moción que surge para arreglar "mundo" desde dentro de los límites del término municipal de Granada, una ciudad incapaz de consensuar un nuevo reglamento interno que logre una correcta representatividad de los partidos tras la división de Vamos Granada. En el último Pleno, además de hablar de Venezuela se expusieron mociones relativas a las reivindicaciones laborales de las camareras de piso, la implantación del cribado de cáncer de colon en todo el territorio andaluz, la reforma de las pensiones o la propuesta de un plan estratégico de promoción y fomento del empleo a través del desarrollo de la economía social y solidaria. Todo, muy sólido en el papel un tanto mojado en la realidad.

Hace diez años, en el Pleno de marzo de 2008, el grupo municipal socialista pidió al Ayuntamiento información del número de viviendas terminadas e iniciadas en el PGOU del 2000. También preguntó por la invasión de los espacios peatonales por las motocicletas y sobre el convenio entre la capital y Transportes Rober. Además, los socialistas solicitaron preservar el escudo de la II República que figura en la portada de la antigua cárcel.

Izquierda Unida instó a separar las manifestaciones religiosas de las institucionales y la adhesión del Ayuntamiento a la Carta Europea por la Igualdad. Ese mismo día Javier Torres Vela hizo un ruego relativo a los puestos cerrados en el mercado municipal mientras que Lola Ruiz planteó la creación de un mercado de productos ecológicos de la ciudad. La idea de esta concejal de IU en la Granada de 2008 es un éxito en la actualidad. Pero, además, este año el Ecomercado se ha ampliado al distrito Norte lo que prueba que las propuestas realistas tienen resultados palpables. Dentro de sus prácticas de transparencia, la capital instauró el seguimiento de las mociones para verificar que se cumplen. El Ecomercado ya sabemos donde está, pero, ¿qué pasará con Venezuela?

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