El mundo oculto bajo los palacios nazaríes

  • La Alhambra muestra el silo Grande del Secano, una galería subterránea que sirvió para encerrar a cautivos y también como un almacén para multitud de objetos

Inmensidad en todos sus sentidos y sus acepciones sería una palabra perfecta para definir lo que ofrece la Alhambra. El último ejemplo de la majestuosidad del recinto nazarí son los restos arqueológicos del silo-mazmorra Grande del Secano que el Patronato ha recuperado y que exhibió ayer al público. Un tesoro escondido bajo tierra y que está situado en medio de una amplia zona que se extiende desde la Torre del Agua hasta el lugar donde estuvo emplazado el palacio de Abencerrajes. El propio director del Patronato de la Alhambra y Generalife, Reynaldo Fernández Manzano, se mostró encantado de que el monumento siga "desvelando nuevas sorpresas" como este silo-mazmorra con una profundidad de ocho metros de altura y una galería de unos 20 metros de longitud. La de Grande del Secano es una de las veinte mazmorras que se han localizado en los subterráneos de la Alhambra y que atestiguan los siglos de historia bajo sus suelos.

Excavadas bajo el suelo, estas galerías servían para encerrar a los cautivos, a los que se descolgaba con cuerdas por el hueco central. En general, tenían forma de cuello de botella y la mayoría de las que se han encontrado en la fortaleza nazarí conservan en su interior pequeños espacios radiales, separados por ladrillos, que servían a los cautivos para recostarse como camastros independientes. El espacio central, a cielo abierto, solía tener desagüe y se marcaba en el suelo. También, estos espacios subterráneos tuvieron otra utilidad y fueron usados como silos, almacenes o contenedores para multitud de objetos, granos, especias, entre otros productos.

mazmorras

La intervención Grande del Secano, realizada durante el primer trimestre del año por los Servicios de Conservación y Restauración y el de Bosques, Jardines y Huertas, se ha centrado en proteger las estructuras existentes en un área de 280 metros cuadrados. La pretensión es poder explicar a los visitantes algunas de sus curiosidades y peculiaridades gracias a estos trabajos.

Los trabajos han consistido en proteger los restos arqueológicos de la zona y mejorar la topografía del terreno para evitar la acumulación de aguas fluviales. También, se ha consolidado el firme y se ha dibujado la silueta del silo para entenderlo mejor e interpretarlo. En la actualidad, se encuentra protegido por un brocal circular de ladrillo. La boca da acceso a una oquedad de grandes dimensiones. Su forma básica en planta es la de una circunferencia de 11 metros de diámetro y en su interior se ha conservado un murete realizado con piedra seca sobre el que se cimenta la escalera de bajada.

El programa Intervención arqueológica en el Conjunto Monumental de la Alhambra-Generalife (Programa Arqueológico 2001) sacó a la luz este silo. La última fase fue acometida por el Servicio de Conservación de la Alhambra en 2003 y consistió en terminar de limpiar la galería de la mazmorra, culminando así la actuación que había sido iniciada una década antes, en la que se excavó con metodología arqueológica en toda esta gran oquedad.

La zona del Secano recibe esta denominación como consecuencia del desmantelamiento de la misma durante la invasión napoleónica, que la convirtió durante mucho tiempo en un erial. A lo largo del siglo XX se ha ido rehabilitando la zona mediante la excavación y consolidación de diversos restos arquitectónicos y la creación de jardines y un paseo para acceder al mismo. Actualmente, la Alhambra ha suscrito un convenio de colaboración con la UGR junto a tres universidades británicas para realizar diversas investigaciones, excavaciones y prospecciones en las zonas industriales del recinto nazarí.

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