Una necesidad solidaria

  • El equipo de trasplantes participa habitualmente en jornadas de difusión de la donación para dar a conocer esta opción, la única alternativa de muchos pacientes

La sociedad está evolucionando en cuanto a la cultura de la donación y cada vez son más las personas que se declaran donantes de órganos y que comunican expresamente a sus familias su voluntad en caso de poder ser considerado donante tras su fallecimiento. Pero hay que seguir trabajando para aumentar ese 'censo' de futuros donantes ya que, hoy por hoy, la donación de órganos es la única salida para muchas personas con enfermedades. El futuro, quizá, permita otras técnicas pero ahora es la única esperanza.

Y los jóvenes tienen mucho que decir y que aprender sobre el donante. Por eso, una de las labores de los miembros del equipo sectorial de trasplantes es participar en foros y ponencias para divulgar esta acción voluntaria y solidaria.

La pasada semana tocó hablar con los alumnos del instituto Hermenegildo Lanz de Granada. El coordinador intrahospitalario Manuel Burgos se encargó de resolver dudas, exponer motivos para hacerse donante y desmitificar creencias.

Unos 30 jóvenes se informaron sobre cómo ser donante y conocieron todo el proceso, desde la llegada al hospital del posible donante hasta la operación quirúrgica del órgano. "Para este proceso hay que ser relativamente rápidos. El órgano que más aguante es el riñón, que puede estar hasta 24 horas fuera del organismo, y el que menos el corazón, no más de seis horas y mantenido a temperatura exacta de cuatro grados", explicó Burgos a los niños.

De hecho, en el protocolo de trasplantes "se utiliza los medios más rápidos que hay como aviones a reacción o helicópteros. Lo más rápido para el transporte". Además, el único motivo de apertura de aeropuertos y pistas de modo excepcional es para un trasplante de órganos.

Burgos explicó también el protocolo de las listas de espera, que suelen ser para determinados órganos regionales (riñón o hígado) pero para otros, como corazón, hay una lista nacional, por lo que se puede llevar hasta Galicia un órgano donado en Granada, para lo que se desplazarían hasta aquí los cirujanos gallegos para extraer el órgano y llevarlo a su centro. Con todo, en las listas regionales para riñón o hígado hay prioridades como los niños, los hiperinmunizados y los trasplantes simultáneos de riñón e hígado, que suelen ser pacientes jóvenes diabéticos.

Para conocer más la necesidad de que existan donantes, en la charla participó una joven trasplantada. "A los 21 años enfermé de pronto. A esa edad no piensas que te va a pasar algo así pero me vi conectada a una máquina de hemodiálisis de urgencia para poder sobrevivir. Estuve dos años en lista de espera y finalmente llegó el riñón. Ahora estoy perfecta y con una vida totalmente normal", explicó la joven trasplantada.

Los protocolos y las listas de espera están tan establecidas que hay ocasiones en las que se han mandado órganos incluso a otros países. Desde Granada, por no haber encontrado un receptor idóneo, se han mandado órganos a Atenas, Italia o Reino Unido, por no existir coincidencia en el sistema inmunitario con nadie local en lista de espera en el momento de la donación.

Una de las cuestiones que más preocupaba a los jóvenes es la compra-venta de órganos. En España, esta práctica está prohibida por ley y resulta imposible por el control del protocolo establecido por la Organización Mundial de Trasplantes. Con todo, en países, fundamentalmente asiáticos, sí es posible la venta de órganos a desconocidos en una operación económica. Otros asuntos como los secuestros de niños y asesinatos para extracción de órganos nunca se han probado, constituyen leyendas urbanas.

Burgos aprovechó la ocasión para solicitar a los jóvenes que si tienen intención de ser donantes de órganos que lo comuniquen previamente a las familias ya que es fundamental que estas lo sepan para facilitar un proceso futuro y evitar decisiones contrarias.

Otro aspecto destacable es la supervivencia tras la donación, que es ya muy alta y varía en función del órgano.

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