Los novios que se casen en la Alhambra tendrán prohibida la lluvia de arroz

  • Las parejas estarán obligadas a firmar un documento que redactará un grupo de trabajo que se creará en breve y en el que se comprometerán a respetar el patrimonio

Lejos de lo que pueda parecer, no es una cuestión de glamour, sino de pura higiene. Las parejas que quieran casarse en Santa María de la Alhambra, donde el Arzobispado de Granada ha vuelto a autorizar la celebración de bodas 15 años después de que se oficiara la última, no podrán sumergirse en el tradicional baño arroz, ya que antes de contraer nupcias, deberán firmar un documento comprometiéndose a respetar las normas de conservación del conjunto monumental, algunas de ellas relativas a la limpieza, como esta prohibición de arrojar el arroz a los recién casados en el marco de este recinto monumental.

Así lo acordaron ayer el Patronato de la Alhambra y el Arzobispado, en una "cordial" reunión a la que asistieron la directora del órgano que gestiona el monumento, María del Mar Villafranca; el vicario general, el padre Reyes, y Antonio Muñoz, delegado de Patrimonio.

En el enceuntro, los responsables abordaron las cuestiones relacionadas con la celebración de bodas en este templo barroco ubicado en la Alhambra y que, al igual que el de Cartuja, podrá volver a acoger nupcias a partir del 1 de mayo después de que así lo haya autorizado la Iglesia para dar respuesta a la "gran demanda ciudadana".

Según explica Villafranca, el compromiso que fijará el documento que las parejas interesadas en casarse allí estarán obligadas a suscribir surgirá de un grupo de trabajo que se creará en breve al efecto. Ese grupo estará formado por el departamento de visita pública de la Alhambra y por el Arzobispado que, según Villafranca, ha coincidido con el Patronato en esta propuesta.

El documento de "condiciones" busca evitar que la celebración de bodas dañe el patrimonio del recinto monumental, sometido a restricciones tanto de tráfico como de afluencia de personas que no se pueden vulnerar, recuerda la directora.

La reunión de ayer también ha servido para estudiar los horarios en los que podrían celebrarse las ceremonias religiosas, en los que también habrá restricciones. Aunque los horarios los rige la Iglesia, el Patronato ha traslado al Arzobispado como opciones más factibles celebrar las bodas cuando el monumento cierre "y entre que se cierra el uso de mañana y el de la noche".

Aunque el Arzobispado ha planteado la posibilidad de que las nupcias también se oficien a otras horas como el mediodía, el Patronato considera que cualquier cambio en ese sentido tendrá que ser probado antes, por lo que "si se autorizara alguna boda por la mañana sería para medir el impacto que genera y conocer la viabilidad, pero no como una decisión definitiva", argumenta Villafranca.

"A raíz del nuevo uso queremos medir el impacto que éste genere. Hay que tener en cuenta que todo el recinto está sometido a unas restricciones, todos los aspectos que atañen a la Alhambra están muy medidas y aquí trabajaremos con un método. Lo que no podemos hacer es actuar de un modo distinto a como lo hacemos con cualquier otro grupo o proyecto de trabajo en la Alhambra", asegura. Así, de momento, las bodas se celebrarán de seis a ocho de la tarde en invierno y de ocho a diez en verano.

Por otra parte, las fórmulas para acceder al recinto monumental en caso de celebración de bodas también serán abordadas por el grupo de trabajo, que determinará las posibilidades que hay al respecto, según Villafranca, que aunque mantiene que habrá que regularlo, cree que hay "margen" suficiente para encontrar opciones viables.

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