"El número 17 siempre me ha perseguido en la vida"

  • Varios concejales de su equipo de gobierno recuerdan el legado que Gabriel dejó en la ciudad · La apuesta por el Albaicín, el Granada-Dakar y la reforma de Reyes Católicos son algunos aspectos destacados

Por casualidad, azar o destino Gabriel Díaz Berbel ha sido un hombre marcado por el número 17. Los supersticiosos harían de este hecho algo paranormal pero él lo reconocía y hasta bromeaba. De hecho, le gustaba contarlo para el asombro de sus oyentes, como en uno de los programas que hizo para Granada TV bajo el nombre Mira que te diga. Allí desveló su affair con este número. "El número 17 siempre me ha perseguido en la vida", decía. Porque un 17 de junio de 1995 fue nombrado alcalde de Granada; un día 17 conoció a su mujer y era el número 17 del pelotón de la mili. Pero no sabía que todavía se sumarían a esta historia más capítulos. Si se analiza que su fallecimiento se produjo ayer 17 de junio a sus 71 años (17 al revés), su tesis adquiere ya rango de teoría.

Y ha habido más cosas que han marcado su vida; anécdotas curiosas, graciosas y casi inimaginables que ahora todos recuerdan. Pero él también ha marcado a Granada con un legado que es digno de reseñar más allá de Clinton, Spice Girls o excentricidades varias. Algunos miembros de su equipo de gobierno, concejales que trabajaron con él codo con codo, recordaron ayer para Granada Hoy la huella que ha dejado en la ciudad.

Juan Ramón Ferreira fue concejal con Gabriel cuatro años en el gobierno y otros cuatro en la oposición. "Su legado era su pasión y amor por Granada, su afán por promocionarla y situarla en el mapa, en la promoción turística internacional", cuenta Ferreira, que llevaba el área de Empleo y Turismo. "Nos transmitió las ganas de que la ciudad tuviera presencia y nos movimos mucho y perseguimos esa idea. Por eso creo que marcó un antes y un después en la promoción turística de Granada", recordaba ayer. Todo con unas arcas municipales en "muy mal estado", por lo que su increíble imaginación fue su arma más valiosa.

En el capítulo urbanístico y de obras, quizás el área por la que más se valora a un alcalde, también hizo cosas importantes que han perdurado hasta hoy. "Con él se inició el Campus de la Salud. Hizo todo el proceso de expropiación masiva de suelo para su ejecución, una operación urbanística de dimensiones que no se habían visto antes en la ciudad. Además, creó la Fundación Albaicín, consiguió los primeros fondos europeos para la rehabilitación del barrio y empezó la recuperación del centro histórico", señala Miguel Valle, su concejal de Urbanismo, quien destaca también su admiración por "su capacidad de imaginación y de elevar miras".

Y no hay que parar aquí. Estableció los microbuses del Albaicín y llevó a cabo la rehabilitación de Reyes Católicos y Recogidas y consiguió la prueba Granada-Dakar.

Eduardo Moral ocupó la Concejalía de Juventud y la secretaría de grupo durante los ocho años que estuvo con Díaz Berbel, un tiempo del que recuerda la apertura de la residencia de estudiantes Francisco de los Ríos, que ahora el Ayuntamiento quiere privatizar, la inauguración del Festival de Cortometrajes y el establecimiento de la Fiesta de la Primavera en la versión inicial que se realizaba en el Paseo de los Tristes. "De él destaco que era mucho más político que gestor, no como ahora. Hablaba más con la gente, hacía más política en la calle", añade.

El también concejal en su equipo Fermín Camacho destacó su "imaginación" y lo recordará especialmente en estas fiestas del Corpus, que tanto le gustaban.

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