Granada

"Me he operado en Turquía, en una clínica profesional y la experiencia ha sido positiva"

  • Un granadino recién llegado de Estambul relata su experiencia tras ser operado durante 7 horas

Hoja de bisturí, inferior a 1 milímetro, para hacer las incisiones. Hoja de bisturí, inferior a 1 milímetro, para hacer las incisiones.

Hoja de bisturí, inferior a 1 milímetro, para hacer las incisiones. / DOCTOR JOSÉ CÓRDOBA

José Luis R. tiene 40 años y ya llevaba tiempo notando la pérdida de pelo. Por curiosidad se había informado acerca de tratamientos y posibles intervenciones. "No me veo sin pelo", señala este joven. Tras consultar distintas opciones en Granada y otros lugares, decidió marcharse a Estambul. Hace apenas unos quince días que se sometió a una intervención en una clínica. La operación fue de siete horas y media y se le practicó la Técnica FUE, extrayéndole unos 4.000 folículos de la barba. Reconoce que la recuperación ha sido molesta pero asegura que ha estado en todo momento en manos de profesionales. "No me fui a una clínica low cost, me he informado bien y me han hecho un seguimiento de varios días, con curas, antibióticos y una atención personalizada. Tenía garantías de que era un sitio serio, con profesionales".

La estancia de cuatro días en Estambul, el avión, la intervención y hasta los servicios de un traductor le han costado 3.000 euros. También podría haber llevado a algún familiar o a su pareja por 500 euros más. Le preguntamos qué ocurre si una vez de vuelta a España surgieran complicaciones, de qué forma podría resolver eso.

José Luis dice que está tranquilo porque "la clínica en la que me he operado tiene centrales en Madrid y Málaga. Me hacen un seguimiento y me consultan cómo me encuentro". Ahora solo le queda esperar a que las heridas cicatricen y el pelo comience a crecer. No duda en recomendar a cualquiera que vea su autoestima dañada que acuda a un profesional y resuelva su problema de alopecia. "Yo aconsejo a todos los que quieran tener pelo que se sometan a una intervención. La experiencia ha merecido la pena. No hay prejuicios allí, nadie te mira por llevar una venda. Para ellos es normal, no llamas la atención", señala.

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