Los pasajeros de un autobús alertan a la Guardia Civil porque el chófer se dormía

  • El bus trasladaba a clientes de una aerolínea que los derivó de Granada a Málaga

Un viaje tranquilo, un vuelo desde Granada a Madrid, se convirtió en un trayecto en el que alguno que otro perdió los nervios. Un autobús fletado desde el Aeropuerto Federico García Lorca Granada-Jaén con destino Málaga fue interceptado por la Guardia Civil de Tráfico después de que los pasajeros llamasen al instituto armado porque el conductor mostraba signos evidentes de somnolencia.

Para empezar, los clientes de la aerolínea se vieron sorprendidos porque el vuelo que debía llevarles a Madrid figuraba con retraso, aunque ni se especificaba la causa ni el tiempo que esa situación iba a prorrogarse. Así que la compañía aérea les ofreció como opción el desplazarles hasta el aeropuerto de Málaga para, desde allí, volar de una vez por todas hasta la capital de España. A pesar de que algunos pasajeros protestaron -según informaron algunos de ellos, llegar a Madrid con retraso significaba perder el vuelo con el que pretendían enlazar- los ánimos se calmaron, subieron al autobús y comenzaron el viaje.

Ya de camino, los nervios volvieron al estado de alteración previo. Los pasajeros observaron que el conductor mostraba signos de somnolencia. Algunos viajeros llegaron a afirmar que el vehículo avanzaba haciendo eses por la autovía, momento en el que el conductor volvía a tomar el control de la situación, alertado por los gritos de sus propios pasajeros.

Uno de las personas que viajaba en el autobús llamó a la Guardia Civil. Otro de los ocupantes del vehículo se situó al lado del chófer para darle conversación y evitar que se quedase dormido. Mientras tanto, el tiempo tampoco ayudaba demasiado, ya que a la altura del término municipal de Loja, cayó sobre el vehículo una tormenta considerable, además del viento que sopló durante toda la jornada en la provincia. Por lo tanto, los ánimos no llegaron a serenarse.

Un imprevisto mejoró las cosas. El conductor reaccionó bien cuando encontró un camión que "había hecho la tijera". Esa situación de alarma despertó al chófer, que prosiguió el viaje. Pero poco después, la Guardia Civil de Tráfico interceptó al vehículo y ordenó al chófer que bajase.

El conductor aseguró sentirse mejor y, tras cerciorarse, le dejaron proseguir el camino. Ya a esas alturas, los viajeros se dividían entre los que pedían más rapidez al autobús o los que pensaba que, dada la situación, importaba más llegar que llegar pronto, aunque perdieran el vuelo.

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