Una piel a prueba de radiaciones

  • El Parque de las Ciencias celebró ayer una nueva edición de su ciclo de seminarios 'La Salud a escena' con una jornada sobre el sol y sus efectos en la piel · El cáncer es uno de los mayores perjuicios

El sol, ¿amigo o enemigo?. Esta pregunta sirvió ayer como título a un nuevo seminario del ciclo La Salud a escena organizado por el Parque de las Ciencias y la Universidad de Granada y dedicado de forma monográfica a los efectos del sol y las radiaciones en la piel, sus beneficios, sus perjuicios y la forma de protegerse y prevenir dolencias. Un seminario que forma parte también de la XII Campaña nacional del Diagnóstico Precoz del Melanoma.

Para entender el fenómeno de la radiación y llegar a interiorizar cómo lo reciben los humanos, el primer punto del seminario consistió en explicar el aspecto más técnico: cómo se produce la radiación, cómo llega a la Tierra atravesando la capa de ozono y cómo llega hasta la piel en función de las superficies. "La que más refleja es la nieve pero también el agua y la arena. Además, la creencia de que por estar en la sombra o bajo la sombrilla no nos afecta es errónea. En la sombra hay menos sol pero se recibe el 50% de la radiación, por lo que también es necesario protegerse", explica el catedrático de Dermatología de la Universidad de Granada Salvio Serrano, uno de los ponentes del seminario junto al profesor Agustín Buendía.

En esto, los dermatólogos advierten de un gran error. "Sólo nos ponemos protección cuando estamos en la playa o la piscina pero ya en este tiempo el ir caminando por la ciudad por el sol afecta a la piel, por lo que es necesario protegerse. El sol es el mismo. Es más, en Granada, con la altura, aumenta la radiación que se recibe y por tanto el riesgo de quemaduras".

Un aspecto importante es distinguir entre el tipo de radiación ultravioleta, la A y la B. "La UVB tiene una longitud de honda más corta pero tiene efectos más perjudiciales y la UVA penetra más en la piel pero es menos nociva", explica Serrano, quien matiza que en la penetración en la piel de la radiación influye la propia característica de la radiación (si es A o B) y el tipo de piel. "Penetra más en los fototipos bajos que son los de personas de piel clara normalmente rubias".

Y ante una mala exposición llegan los efectos perjudiciales del sol, que son el fotoenvejecimiento y el cáncer de piel. De hecho, los dermatólogos han notado un aumento de los casos. "Hay un aumento importante del cáncer pero llega más precoz, lo que indica un alto grado de conciencia social".

Pero no todo es malo. El sol también tiene efectos beneficiosos, como la síntesis de la vitamina D. Pero, según Serrano, no hay que sobreexponerse para obtener este beneficio. "Con seis u ocho minutos es suficiente para sintetizar 20.000 unidades de vitamina D", dice. Por todo, la prevención es fundamental tanto a nivel primario como secundario (diagnóstico precoz). La prevención primaria del sol se puede realizar tanto con cremas como de forma natural con gorros, gafas de sol y ropa que proteja. De hecho, es aconsejable complementar los dos tipos.

Sobre las cremas, hay que tener en cuenta que los lemas de pantalla total o resistente al agua son efectos experimentales que no son reales, por lo que no hay que confiarse y renovar su aplicación cada cierto tiempo según la piel. "Las cremas resisten pero no todo el día. Hay que renovarlos porque son también productos químicos que absorben la radiación".

En cuanto al diagnóstico precoz, es fundamental observar cualquier cambio en la piel o en lunares así como la aparición de manchas que puedan indicar un melanoma o cáncer.

Los niños ocupan un capítulo fundamental en la prevención. No hay que exponerlos mucho al sol y mucho menos sin protección ya que el 80% de la radiación se recibe antes de los 20 años, por lo que es real el dicho de que la piel tiene memoria.

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