La prevención, la mejor herramienta para luchar contra el picudo rojo

  • El insecto entró a España por Almuñécar en 1995 y produce pérdidas económicas a los ayuntamientos

El picudo rojo es un insecto que vive a costa de las palmeras. Entró a España por Almuñécar por la importación de la phoenix dactylifera desde Egipto y fue detectada por primera vez en 1995. Después se extendió por toda la franja costera y Canarias, donde devastó numerosos árboles. En 2007 sólo en Motril se talaron 100 ejemplares en un año y había 400 en peligro en la ciudad sexitana. Es fácil pasear por Salobreña o Torrenueva, y ver algunas palmeras taladas de manera característica, prácticamente por el tronco, y selladas. Son símbolo de la lucha que los ayuntamientos han llevado a cabo contra este coleóptero que les causó tantos quebraderos de cabeza y pérdidas económicas. Su debilidad suelen ser, sobre todo, la palmera canaria y la datilera, aunque también se constataron en whasingtonias.

Las acciones emprendidas contra el picudo se han dividido entre directas e indirectas. Las primeras consistieron en la fumigación de los palmerales públicos, mientras que las indirectas se tradujeron en la publicación de unos folletos explicativos que alertan a los propietarios privados sobre las medidas preventivas a emprender, así como al protocolo en caso de afectación.

La Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, a través de la Plataforma de Asesoramiento y Transferencia del Conocimiento Agrario y Pesquero en Andalucía SERVIFAPA publicó el pasado día 30 las últimas recomendaciones para combatir el picudo rojo.

Técnicos del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de la Junta (IFAPA) del grupo de control de plagas recogieron en este estudio un protocolo de actuación para su control. Así, se establecen consejos para tratamientos preventivos y curativos, así como otras herramientas como el saneamiento de palmeras o cirugía y la utilización de trampas para monitoreo. Además, se dan pautas de actuación para la adecuada aplicación de los tratamientos químicos y biológicos y las dosis de uso de las materias activas autorizadas.

Según se recoge en este informe, una palmera muestra síntomas de ataque cuando la plaga lleva instalada en ella varios meses, mientras tanto es imposible detectar visualmente su presencia. Una ventaja de tratar las palmeras de forma preventiva, es que en el caso de que aparezcan los síntomas típicos aún puede ser recuperada.

La vigilancia del estado fitosanitario de las palmeras es la principal herramienta para el control de la plaga, por ello se recomienda visualizar el aspecto exterior de la palmera como mínimo cada 30 días. Cuando se observe algún síntoma de ataque de la plaga, se recomienda actuar rápidamente, para que las larvas del picudo rojo no sigan destruyendo el interior de la palmera. Estos tratamientos se realizarán sobre palmeras que muestran síntomas externos de ataque.

Estudios realizados por el IFAPA indican que tratamientos curativos cada 45 días son suficientes para poder recuperar una palmera atacada.

Existen casos de palmeras altamente infestadas, donde los tratamientos no tienen ninguna eficacia, incluso tratando con menos cadencia, lo que se consigue es aumentar los daños. Esto ocurre cuando el daño producido por las larvas es muy grande y el material en descomposición generado provoca una pudrición de los tejidos adyacentes. Aún siendo los tratamientos efectivos y después de matar la plaga, la palmera muere porque se pudre. Si la palmera empeora aplicando los tratamientos, se recomienda hacer una cirugía mecánica, en la que se retirará todo el material afectado consiguiendo eliminar las larvas que puedan quedar vivas.

El protocolo integrado aporta una mayor eficacia en tratamientos curativos, dado que se aplican los distintos productos en función de su eficacia. Este señala que cada 45 días, se tratará, entre los meses de mayo a septiembre, con tratamientos químicos con imidacloprid. Entre los meses de octubre a abril, se darán tratamientos con nematodos entomopatógenos.

Junto con los baños se aplicará endoterapia a baja presión. Además de la observación para detectar los síntomas de ataque en la palmera, la adecuada aplicación de los tratamientos es un pilar fundamental para el control de la plaga.

Según Antonio Sánchez, propietario-gerente de Suministros Agrícolas El Romeral, este insecto vive y se alimenta en el interior de las bases de las hojas y en el interior del tronco, por lo que es difícil de detectar incluso mediante inspección visual exhaustiva. En una palmera, el picudo se puede encontrar bajo cuatro formas diferentes: huevo, larva, pupa (capullo) y adulto. Su tratamiento es complicado, aunque últimamente hay varios métodos para su control y eliminación.

En esta empresa sexitana se ofrecen diferentes alternativas para el tratamiento de la plaga, especialmente, atrap picudo y fertinyect, que comercializan como "formas novedosas de combatirlo de un modo eficaz".

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