Los pueblos del Cinturón critican a la capital por trasladar la prostitución

  • Los alcaldes de municipios como Maracena, Pulianas, Cenes y Armilla consideran que la ordenanza es "poco solidaria" con los pueblos del Área Metropolitana

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Era cuestión de tiempo y los alcaldes del Área Metropolitana no han tardado en reaccionar ante la nueva ordenanza de la convivencia que tiene previsto aprobar el Ayuntamiento de Granada. Con todas las cautelas posibles y sin querer generar polémica en un tema tan delicado, los responsables de los pueblos más afectados por esta nueva normativa no ocultan el considerarla, en un primer momento, "de poco solidaria con los pueblos del Cinturón que podrían verse afectados".

Hay que recordar que la nueva normativa además de multar la demanda, el ofrecimiento y la práctica de actos sexuales en la vía pública prevé establecer un perímetro que delimite las zonas en las que estaría prohibida el trabajo del sexo. Este punto no es nuevo en España, ya en ordenanzas sobre la materia establecidas en Cataluña establecen distancias de 200 metros de las zonas residenciales para poder ejercer la prostitución, en el caso de la capital, se estudian los 500 metros.

Rafael Gil, alcalde de Pulianas, consideró que la realidad de la prostitución va mucho más allá de las medidas sancionadoras y policiales. "Es un tema que nos afecta a todos los municipios y por ello, se debería trabajar de manera integral e ir a la raíz del asunto para ponerle solución". El regidor de Maracena, Noel López, dijo respetar las medidas que toma el Ayuntamiento de Granada, pero no las comparte. "Trasladar a las mujeres a otro pueblo no es la solución a este asunto. Desde Maracena se trabaja con ellas y deben ser los programas sociales y los de integración los que enarbolen un plan sobre la prostitución, no el multarlas o el trasladarlas", explicó.

Contundente también se mostró Emilio Carrasco. El alcalde de Cenes de la Vega utilizó el refrán que recuerda que cada palo aguante su vela para exigir al Ayuntamiento que las ordenanzas que ponga en marcha no sea en perjuicio de otras localidades.

Por último, el regidor de Armilla, Gerardo Sánchez, expuso su preocupación por la situación y por las consecuencias que puedan tener en un futuro. Aseguró que no entiende la actitud del Ayuntamiento de la capital que, dijo, traslada todo aquello que le molesta. "La cárcel a Albolote, las depuradoras a Santa Fe, los vertederos a Alhendín y ahora la prostitución". Sánchez reivindicó que se estrechen los lazos de colaboración en temas tan importantes como estos y que se llegue a un consenso que beneficie a todos, inclusive, a las mujeres que en el 90% son las víctimas de su propio trabajo.

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