Me quiere, no me quiere...

  • La violencia de género entre jóvenes, a examen en una jornada · Una campaña enseña a identificar los primeros signos

Mientras no se demuestre científicamente la capacidad de las margaritas para revelar si es amor o no, hará falta tener otras herramientas más fiables para reconocer si una relación es sana y está basada en el respeto y el cariño. El elevado número de jóvenes que se ven implicados en casos de violencia de género es lo que ha llevado al Ayuntamiento a centrarse en este colectivo a la hora de organizar una serie de actividades de prevención y lucha contra este problema social.

¿Cómo saber si en mi relación hay violencia? Ése era el título de una de las intervenciones que ayer se pudieron oír en el Centro Europeo de las Mujeres Mariana Pineda, que dedicó una jornada a la prevención de la violencia de género en jóvenes. Se trataba de analizar con lupa el mismo tema que guía la campaña informativa del Ayuntamiento y que se ve estos días en marquesinas y folletos. "Muchas chicas consideran una prueba de que las quieren que les digan que no se pongan ese vestido o que quieran saber qué hacen en todo momento o que los chicos sean celosos, cuando en realidad, cuando quieres a alguien, lo quieres en libertad y quieres que te quiera libremente también", defiende la concejal de Igualdad y Bienestar Social López Andújar, que apunta el dato que les llevó a volcarse en esta campaña: en un 40% de los casos de violencia de género el agresor o la víctima tiene menos de 30 años. No estamos hablando de un problema de otra generación.

Además, en el origen de los casos de violencia de género se encuentra casi siempre ese otro tipo de maltrato psicológico, más sutil y más difícil de reconocer. Una de las ponentes de ayer, Mayka Cuadrado, de la Federación de Mujeres Jóvnes, trató de dar algunas claves. "Habitualmente una chica que sufre violencia va a estar dominada por el varón, que intenta apartarla de sus amigos, la acosa con mensajes y llamadas y hace que todo tenga que estar condicionado a él, hasta la ropa que lleva", explica. "Pero eso es porque me quiere", opinaría alguna chica en estas circunstancias. "Eso no es amor, eso es control", asevera Cuadrado.

Convencer a las jóvenes de que existe otro modelo de chico y de pareja, más igualitaria, es uno de los principales objetivos que se persiguen. "No somos una media naranja, somos una naranja entera y podemos estar bien solas o con una persona que realmente nos quiera por lo que somos y lo que hacemos, respetando nuestra libertad y alegrándose por nuestros logros y por lo que nos haga felices", defiende.

"Las chicas estamos más socializadas para depender del afecto y de los chicos", explica Cuadrado. "No es fácil salir de una relación así". Los consejos para una chica que sospeche que su situación se encuentra en estas coordenadas son que empiece por contárselo a sus amigos o a sus padres. "Porque desde fuera le van a aportar un punto de vista más objetivo", argumenta Cuadrado. "Si da el primer paso, existen muchos recursos, sin que tenga que denunciar o dejar a su novio al día siguiente. Puede empezar a quedar más con sus amigos, leer cosas sobre el tema o acercarse a una asociación de mujeres", propone. "Tiene que ir buscándose apoyos". Y si alguien conoce a una chica en esta situación, lo que debe hacer es "no culpabilizarla, tener mucha paciencia y darle mucho apoyo para evitar que le tenga sólo a él en su vida".

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