La reinvención del sex shop

  • Las tiendas de artículos eróticos han pasado del tráfico de productos de finales de los 70 a la expansión y multiplicación de la oferta · Un negocio tradicionalmente pensado para ellos tiene cada vez más adeptas

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¡Qué cosas! Un negocio que en su origen estaba pensado para ellos empieza a recibir casi más visitas femeninas que masculinas, o si no más. Al menos ya entran ambos por igual. No se sabe si la lectura de Cincuenta sombras de Grey puede ser uno de los motivos, pero lo cierto es que este libro de temática erótica está liberando cada vez más a la mujer, que ya se atreve sin tapujos a explorar su sexualidad.

La historia de Granada con los sex shops se remonta al año 1975, cuando un hombre de nombre Patxi comenzó a vender en un marco de absoluta ilegalidad preservativos y anticonceptivos orales. Uno de los trabajadores de esta tienda, que se encuentra en calle Elvira, relató que Patxi traía los productos de países como Francia, lo que le produjo diversos problemas con la justicia, hasta el punto de que llegó a entrar en la cárcel por ello.

Con la muerte de Franco, el negocio entró de lleno en la España del destape, momento en que las tiendas eróticas aprovecharon el tirón vendiendo revistas, postales y literatura erótica especialmente a los hombres, que eran los principales consumidores de estos productos. Los vídeos también causaron una revolución, que se tradujo en "la venta de múltiples películas porno en VHS", que eran altamente demandadas. Sin embargo, ahora, con el desarrollo de internet, las revistas han perdido cierta vigencia así como los dvd y los vídeos, por lo que este sector ha tenido que diversificar su oferta en múltiples ocasiones para ser rentable. Una vuelta por el interior de Patxi reafirma este hecho. Ropa interior, juguetes eróticos, películas, libros, artículos de broma, productos para despedidas de solteros, son algunos de los objetos de sus estantes.

Con respecto a la gente que acude al sex shop, el encargado indica que "hay tanto hombres como mujeres, pero sobre todo gente joven". Aunque también es verdad que percibe que hay más gente de otras ciudades que de Granada, a la que "le da más vergüenza". Mientras que Patxi tiene una larga trayectoria, hace cuatro meses, en el centro de Granada, en una de las callejuelas que desembocan en Mesones denominada Sierpe Baja, Ana López abrió Punto T. Una tienda erótica y de cultura sexual, tal y como específica la propietaria en su tarjeta. Ana López, que es sexóloga, explica que con este negocio pretende ofrecer el servicio de sex shop pero también "asesorar a la gente".

Además, plantea el comercio como un espacio vivo donde el arte, las terapias y los talleres se conjugan con los productos que ofrece. Así, en la tienda se puede adquirir literatura erótica (incluido el exitoso Cincuenta sombras de Grey), juguetes eróticos, cosmética, pero también guarda sitio para el arte, las exposiciones y los conciertos". "Ya hemos hecho un evento de música erótica y ahora queremos hacer una exposición de fotografía para las próximas semanas", indicó. "Lo que quiero es que la tienda se vaya moviendo, esté viva, siempre dentro de la temática de la sexualidad y el erotismo".

De entre los productos más vendidos, indica que están las bolas chinas, aunque también hay muchos más artículos que destacan. Otro de los grandes éxitos es la copa menstrual, una especie de embudo que sustituye a compresas y tampones que se lava y que parece que está en auge con la crisis. Un producto poco erótico pero que sin duda es la prueba evidente de la variedad y la reconversión que vive el sex shop.

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