"Esta crisis se resolverá cuando vuelva la confianza a los agentes económicos"

  • El presidente de la sociedad de inversión Renta 4 asegura que, pese a lo que pueda parecer, lo peor de la crisis ya ha pasado y que la economía real podría empezar a recuperarse en el año 2010

Fuera de Madrid, la ya apretada agenda de Juan Carlos Ureta, presidente de la sociedad de inversión y de gestión del patrimonio Renta 4, se convierte en un estricto programa donde se suceden reuniones, entrevistas y conferencias que apenas le dejan hueco para tomarse un respiro. Apresurado, Juan Carlos Ureta atendió a GranadaHoy antes de compartir con 170 personas las previsiones de Renta 4 ante el futuro de la economía y de los mercados financieros.

-Hace poco más de un año que vino a Granada para hablar de las perspectivas financieras de 2008. ¿Cómo ha cambiado la situación desde entonces?

-Este año es un año que viene marcado inevitablemente por la crisis. Lo que analizamos es porqué la crisis ha tomado una derivada especialmente intensa y preocupante. La crisis tuvo un punto de inflexión a partir de septiembre de 2008. Fue entonces cuando lo que podría haber sido una crisis más o menos normal, de ciclo, se transformó en una depresión muy profunda y, sobre todo, en la amenaza de una gran depresión que algunos han llegado a comparar con la de 1929. Esa evolución estuvo motivada por algunos errores de política económica, como la subida de tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE) en julio o la caída del banco americano Lehman Brothers, que dejó la sensación de que el sistema bancario podía estar sujeto a una caída importante.

-¿Seguimos ahora en esa fase?

-Lo que podemos decir en febrero de 2009 es que se ha superado la fase crítica de la crisis, la fase en la que se podía haber pensado incluso que el sistema bancario entrara en una situación de dificultades. Eso ya está lejos. Los gobiernos y los bancos centrales han actuado para garantizar el sistema bancario. Pero estamos ante la repercusión de la crisis en la economía real, que se ha traducido en más paro, en forma de contracción del crecimiento económico y en forma de una serie de ajustes que en algunos casos eran necesarios y tenían que pasar. La buena noticia, como decía, es que la hipótesis de un sistema bancario con dificultades graves se ha superado. Y se ha hecho porque ha habido inyecciones en el capital de la banca que han permitido que el sistema bancario empiece a recuperar una cierta normalidad. Y ese es el primer paso para que la economía también pueda recuperarse dentro de unos meses.

-¿Cómo ha afectado la crisis a los mercados financieros?

-El año pasado, las bolsas mundiales tuvieron las mayores caídas que se recuerdan. Las bolsas perdieron el año pasado el mismo valor que tiene el PIB anual de toda Europa y todo Estados Unidos. En un año se han perdido 30 billones de euros de capitalización. En noviembre llegó a producirse una paralización de los mercados de crédito, de bonos y pagarés. Afortunadamente, en enero hemos visto un sentimiento y un ambiente muy diferente en los mercados de bonos corporativos. El dinero ya ha vuelto a confiar en los inversores privados, en las empresas. Es un paso muy importante ya que supone una cierta apertura del dinero hacia los inversores corporativos.

-¿La falta de confianza tiene parte de culpa en esta crisis?

-La desconfianza y el miedo que se ha generado en los agentes económicos es un factor clave. Es verdad que hay una crisis inmobiliaria. Es verdad que también hay una crisis de liquidez porque los bancos tienen menos facilidad para dar créditos. Pero, ante todo, esta es una crisis de confianza. Y esta crisis se resolverá cuando vuelva la confianza a los agentes económicos. Por eso son tan importantes los planes del gobierno de apoyo a la economía. No tanto por lo que los planes puedan hacer de forma directa, sino porque están diciendo a las personas y a los agentes económicos que los gobiernos van a poner todo de su parte para que la economía funcione.

-¿Apoya entonces las medidas adoptadas por el Gobierno?

-En este caso tenemos que hablar de las medidas que están tomando todos los gobiernos de todo el mundo. Todos los gobiernos están ocupándose de que esta crisis, que tiene una parte de ajuste inevitable, no llegue a mayores, de que no llegue a colapsar la economía y a producir daños y perjuicios más graves de los que toda crisis provoca. Lo que tenemos que valorar más positivamente de estos apoyos no es tanto que los gobiernos sustituyan a la iniciativa privada -que no lo deben hacer porque estamos en una economía de mercado- como que garanticen de alguna manera que van a luchar para evitar que la crisis vaya hacia una derivada que no debería ir.

-¿Ve la salida de la crisis en 2009?

-Creo que la salida de la parte financiera de la crisis sí que la veremos en 2009. En cuanto a la economía real, me gustaría pensar que alguna, como la norteamericana, vea a lo largo de este año signos de recuperación. Probablemente no será así en las economías europeas y en la española, donde vamos a tener una digestión más pesada. Será a lo largo de este año 2009 cuando veamos cómo toca fondo la crisis en la economía real. Esto se debe a que la crisis en España comenzó más tarde que en EEUU y a que la española es una economía menos flexible.

-¿Qué medidas habría que tomar para acelerar el final de la crisis?

-Tenemos que empezar a oír el mensaje que dice que de esta crisis se va a salir. Creo que hay cierto negativismo ambiental que no favorece. Además, los gobiernos tienen que demostrar con hechos que no se van a cometer errores como los del pasado. Hay en el tapete una tentación peligrosa que es la del proteccionismo. Y tampoco deben caer en el error de creer que ellos lo pueden hacer todo solos. Los gobiernos nunca van a poder solucionar solos todos los problemas.

-¿Las turbulencias financieras y los últimos escándalos han cambiado mucho el perfil del inversor?

-El inversor se ha vuelto más conservador. Se produce eso que llamamos aversión al riesgo. La gente se vuelve más cautelosa. Y eso tiene un cierto efecto precíclico, agrava más la crisis en el sentido de que nadie invierte, nadie confía. Pero es normal y ocurre en todas las crisis. ¿Cuándo acaba la aversión al riesgo? Cuando el inversor decide invertir aun cuando tiene aversión al riesgo.

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