El campo 'respira' tras las primeras lluvias y confía en que no suban las temperaturas

  • UPA asegura que la agricultura necesita nuevas lluvias en quince días para evitar grandes pérdidas

Los termómetros deben permanecer como estas últimas jornadas para asegurar el mantenimiento de la humedad. Los termómetros deben permanecer como estas últimas jornadas para asegurar el mantenimiento de la humedad.

Los termómetros deben permanecer como estas últimas jornadas para asegurar el mantenimiento de la humedad. / carlos gil

Miles de agricultores y de trabajadores del campo respiraron aliviados el pasado miércoles cuando comprobaron que por fin, después de meses de sequía, llegaba la lluvia. Las precipitaciones, que ayer fueron moderadas y se concentraron sobre todo a primera hora de la mañana, han permitido a los productores granadinos mirar con algo más de esperanza la evolución de la campaña. Aunque estas primeras lluvias no han sido suficientes, marcan un cambio de tendencia que la agricultura necesitaba como agua de mayo, y que puede contribuir a que las pérdidas en la campaña del olivar no sean tan elevadas como se temían.

El secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) de Granada, Nicolás Chica, explicó ayer que ahora, tras estas primeras precipitaciones, es "fundamental" que las temperaturas no suban demasiado para que la humedad no se pierda. "Si volvemos a tener 30 grados y no llueve, no va a servir para nada", indicó.

Lo ideal, según Chica, sería que lloviera otra vez "en unos quince o veinte días", lo que permitiría dar un empujón a la campaña del olivar, cuya recolección está prevista para finales de noviembre y principios de diciembre. Si llegaran esas nuevas lluvias y las condiciones meteorológicas acompañaran, se podrían evitar las pérdidas de hasta un 50% de producción que auguran los agricultores si persiste la falta de lluvia. De momento, y contra eso ya poco se puede hacer, la producción del olivar ya ha caído casi un 25%. Depende del tiempo si esa cifra se queda ahí o continúa empeorando.

Lo mismo sucede con otros cultivos, como el almendro. Aunque la campaña ya finalizó, las lluvias pueden evitar que se sigan secando almendros, una situación que ya se ha producido en la zona Norte y el Altiplano.

"Esto es bueno, pero solo con estas lluvias no se va a solucionar el problema", indica el secretario general de UPA Granada, que recuerda que el "déficit hídrico" de la provincia es muy grande. "Las lluvias nos ilusionan y nos dan esperanzas, pero tenemos que seguir pendientes del cielo".

Precisamente ayer el diputado granadino del Grupo Parlamentario Ciudadanos (GPCs) en el Congreso, Luis Salvador, demandó al Ministerio de Agricultura medidas de apoyo para el sostenimiento del sistema primario que permitan paliar "los efectos adversos en los sectores productivos afectados por la sequía en la provincia".

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