La 'revolución' comercial también se baja en el Nevada

  • El comercio tradicional no se ha visto aún beneficiado por la nueva infraestructura

  • Pese a los datos, todos celebran el estreno del transporte tras años de obras

Las paradas en superficie del Metro recuerdan desde hace meses, mucho antes de que el primer tren recorriera el trazado con clientes a bordo, la importancia de consumir en el comercio local, de dar 'vida' a la economía municipal y de barrio. Pero, en la práctica, pocos son los negocios que en este primer mes de funcionamiento han notado la incidencia de la nueva infraestructuras de transporte, sobre todo en la cuenta de resultados. Sí, hay más gente moviéndose entre Albolote y Armilla. Sí, en determinados puntos la afluencia de consumidores potenciales se ha incrementado significativamente. Pero no, las ventas del comercio tradicional apenas han remontado.

El secretario general de la Federación Provincial de Comercio, Miguel Moreno, explica que de momento el éxito del Metro "no se ha trasladado a las ventas" de los negocios tradicionales de Albolote, Maracena, Granada y Armilla. "Todavía es pronto", reconoce Moreno, que asegura en todo caso que la gente se está "movilizando" hacia otras zonas comerciales. A los negocios locales poco parece influirles el Metro, pero está claro que hay un ganador indiscutible tras la reorganización del transporte metropolitano: el Nevada.

Que la parada del centro comercial sea una de las más transitadas no es casualidad. Los sábados por la mañana es fácil comprobar cómo los trenes, atestados, 'descargan' a cientos de personas en la parada que hay junto al Nevada Shopping, uno de los destinos con más tirón de todo el recorrido. "Esperamos que con el tiempo haya más movilidad entre Albolote y Maracena", indica Moreno, que reconoce que de momento donde más se nota la afluencia es en Armilla, punto de partida y destino de miles de consumidores.

Recogidas es otra de las paradas clave del Metro, pero los negocios cercanos no han notado una repercusión clara en las ventas. El presidente de la Asociación de Comerciantes del Distrito Ronda, José Manuel Gómez, asegura que de momento el Metro "no ha dado ningún beneficio" al comercio local. De hecho, apunta que está causando un claro perjuicio al desviar a los consumidores hasta el Nevada. "Creo que puede dañar a los pueblos del Área Metropolitana", explica, asegurando que en el centro "no se ha notado nada".

Lo cierto es que en Recogidas, por ejemplo, la afluencia de es ahora mucho mayor en el tramo que va desde el Palacio de los Patos a Camino de Ronda. Pero no todos los negocios de esta zona han visto crecer las ventas. Hay excepciones, por supuesto, como el caso de la tienda de deportes Central Sport, muy cercana a la parada de Metro. La encargada del comercio asegura que después de dos años ubicado en la parte baja de Recogidas, la infraestructura le ha dado "más visibilidad", y eso se traduce en más visitas y también en más ventas.

El caso es que en la mayoría de los comercios lo que han notado es más trasiego, pero no más ventas. "Vienen, dan una vuelta pero no significa que compren", indica Lidia Bravo, dependienta de DK Baby. "Hay más gente que pasa por aquí, pero que compren es otra cosa. Debería haber más posibilidad, pero no se nota en las ventas", coincide la encargada de Perfumería Grahy, María Jesús Herrera.

En el centro, más que del Metro las ventas dependen "del día y del turismo", apunta la dependienta de la zapatería Clarks, Ana Martínez, que no ha notado más movimiento desde la puesta en funcionamiento del tranvía.

Tampoco están notando más interés los propietarios de los locales vacíos de Recogidas. "No hay interés ninguno, no hemos notado nada", indica Charo Herrera, empleada de los dueños de varios locales que permanecen vacíos. "Tenemos la esperanza de que la gente se canse del Nevada", apunta, reconociendo que aunque hay más gente moviéndose por la calle, "el empresario todavía no es consciente".

Antonio Hernández, gerente de la agencia de alquiler Agtase, coincide en que de momento la llegada del Metro no ha despertado interés por estos establecimientos, aunque confía en que "con un poco de tiempo se notará". Eso sí, prácticamente todos los comercios consultados son unánimes: donde ya se está notando es en el Nevada.

Un viaje en Metro especialmente durante los fines de semana evidencia que la parada del Nevada es la gran estrella del recorrido. Los trenes llegan atestados al centro comercial hasta el punto de que es complicado cruzar la calle que separa la parada de la escalera mecánica que asciende hasta la gran superficie.

Los granadinos le han cogido tanto gusto al Metro para llegar al Nevada que el Consorcio de Transporte Metropolitano ya confirma una caída del número de viajeros en los autobuses interurbanos que conectan la capital con Armilla con el centro comercial. Unos metros más adelante, en Armilla, la Plaza de la Constitución se ha convertido en otro foco de peregrinaje. Durante este primer mes son muchas las personas que han subido al Metro solo para probarlo. Esta es la última parada del recorrido donde algunos comerciantes han visto un mayor trasiego de personas a las puertas de su establecimiento. "En esta zona hemos notado más movimiento y ventas. No está mal teniendo en cuenta que septiembre y octubre son meses malos con la vuelta de las vacaciones y el inicio del curso", explica Juan Antonio Navarro, que regenta una tienda de pollos asados. Durante las fiestas de Armilla también detectaron una mayor afluencia. No obstante, reconoce que todavía es pronto para celebrar resultados. "Cada diez minutos se apea gente que ven el negocio y que si no compra hoy, quizás lo haga mañana".

Justo enfrente Ángeles Salguero y Teresa Miranda, que regentan una panadería. Aunque no han percibido grandes cambios a nivel económico sí han visto una gran mejoría en el tránsito de personas y en el ambiente que se respira en Armilla. Sin duda, los años de obras son difíciles de olvidar. Tanto los comerciantes de Armilla como del resto de puntos del recorrido reconocen que fueron un auténtico calvario. Los datos de ese periodo así lo avalan. Un informe cifró en 700 el número de comercios perdidos solo en Camino de Ronda durante las obras del Metro que todavía comerciantes como Armando Mora, informático de carrera pero zapatero de profesión, todavía recuerda. Él ya vivió el renacer de esta emblemática vía allá por el 2013. Ahora comprueba cómo la puesta en marcha del Metro ha normalizado definitivamente la vida en el barrio aunque a él particularmente ni le ayuda ni lo contrario. El hecho de que el tranvía vaya por este tramo bajo tierra hace que sólo noten algunas diferencias los comercios que quedan alrededor de los accesos. El resto simplemente se benefician del tránsito.

También de la obra se acuerda Víctor Gutiérrez, que tiene una cafetería también en la zona. Él mismo reconoce que pudieron sobrevivir a las obras porque el local donde está situado el establecimiento es de su propiedad. Ahora la calle se ha convertido en un espacio atractivo lleno de vida tras haber pasado por momentos muy duros. Ronda permaneció años salpicado de vallas con agujeros en el suelo, semáforos apagados y luces de obra. Hoy todo eso es una pesadilla del pasado.

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