La salida de Castellano no impide que Loja acabe en manos del PP

  • La asamblea de Convocatoria por Loja aprueba con el 86% de los votos entregar hoy la Alcaldía al candidato popular pese a la 'capitulación' del cabeza de lista del PSOE para facilitar un hipotético pacto

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Sorpresa de última hora en Loja: después de doce años como alcalde, Miguel Castellano anunció ayer que no será candidato de su partido en la sesión de investidura de hoy y que también dejará su acta de concejal. Continuará, eso sí, como secretario general del PSOE local "hasta que la asamblea diga lo contrario".

La renuncia de Castellano reabre puertas que parecían definitivamente cerradas. Convocatoria por Loja (CPL), el partido local que con sus tres concejales tiene la llave de la gobernabilidad, ve cumplida la condición que puso a los socialistas para negociar un acuerdo. Los independientes dijeron que sólo estarían dispuestos a apoyar al PSOE o al PP si sus cabezas de lista desaparecían de la escena, porque lo consideraban "indispensable para regenerar la vida política".

Leo Ruiz, la candidata popular, se apartó el pasado miércoles. Lo hizo, dijo, "por el bien de mi partido" y probablemente, aunque eso no se ha desvelado de manera oficial, a cambio de un buen cargo en la Diputación.

Después de eso, la alianza entre CPL y PP parecía la única alternativa posible, pero la marcha de Castellano abre un abanico de posibilidades.

Antonio Ramón Molina, líder y candidato de Convocatoria por Loja, dijo que tras la renuncia del alcalde "se dan las condiciones ideales y óptimas para un gobierno de concentración", del que formarían parte los tres partidos con representación en el Ayuntamiento y del que durante dos años sería alcalde el número dos del PP, Joaquín Camacho, y en los otros dos Andrés Ruiz, número tres en la lista del PSOE.

"Pero que sea alcalde no quiere decir que su partido gobierne. El gobierno sería siempre de concentración", precisó el independiente, al que hay que reconocer que tiene casi todas las cartas en esta partida. Porque si el PP se opone a esa fórmula, puede apoyar hoy en la investidura a los socialistas, y si son éstos los que la rechazan, se aliarían con los populares. Al fin y al cabo, como comentó ayer, "nuestros tres programas electorales, después de algunos retoques, son idénticos en un 90%"

También podrían abstenerse, lo cual facilitaría la investidura del socialista Andrés Ruiz.

No obstante, sí admitió dos cosas significativas: que ese gobierno de concentración que propugnan es "muy complicado" y que habría "una mayor garantía de cambio político" si el acuerdo se alcanzara con el PP. "Siempre es mejor que entren dos nuevos a una casa en vez de que entre uno y se mantenga el que ya estaba", explicó.

Hay otro motivo más al que Antonio Ramón Molina no aludió, pero que no es en absoluto desdeñable: el PP ya cedió a sus exigencias y Leo Ruiz se apartó de la pugna por la Alcaldía, lo que, además de un sacrificio ante el electorado local, debe interpretarse como un claro signo de la voluntad de pactar. Convocatoria por Loja no debería actuar a la ligera porque desairar a los populares ahora que tienen el mando en la provincia (vía Diputación) podría traerles consecuencias negativas.

La asamblea de CPL decidió, en la noche de ayer, apoyar al PP con un 86% de votos a favor. Un 8% se decantó por la propuesta de que gobernara el solitario el PSOE, un 3% apostó por apoyar al PSOE y el resto, otro 3%, fue en blanco.

Castellano se despidió ayer de la política local y provincial (al no ser concejal no podrá tampoco ir a la Diputación) afirmando que la suya era una decisión "meditada y consultada" con sus compañeros de partido, algo que confirmó la secretaria de Política Municipal del PSOE provincial, Elvira Ramón. "Nos comunicó que se marchaba antes de que empezaran las negociaciones", afirmó ésta, que recordó que el PSOE fue la lista más votada en Loja y que por ese motivo "lo lógico sería que gobernara".

Ni Elvira Ramón ni Miguel Castellano quisieron relacionar ese adiós con las conversaciones con CPL. El hasta ayer regidor en funciones dejó claro que su renuncia no se debía a "presiones de otros partidos" y que si éstas se hubieran producido "seguramente no me habría ido". Enfatizó que nadie debe considerar "que ha conseguido un trofeo" con su renuncia, pero también dijo que si ésta facilita la gobernabilidad del municipio, "tanto mejor".

El hasta ahora alcalde resaltó que el motivo fundamental fue la "despiadada cacería política" de la que aseguró haber sido objeto durante el último año, que también sufrió su entorno familiar y afectivo y de la que culpó sin dudarlo al PP, un partido "que no cree en la política y ensucia permanentemente los valores de la democracia".

Para Castellano, lo más lógico sería que el PSOE, ya sin él, "sin el problema que suponía mi persona", alcanzara un pacto con los independientes, o al menos que pudieran gobernar juntos con acuerdos puntuales. La otra alternativa sería "antinatura" porque PP y CPL son "dos fuerzas políticas opuestas" y si se aliaran "tendrían que dar muchísimas explicaciones".

Castellano abandona la política lojeña después de veinte años como edil. "Soy el concejal más antiguo de este ayuntamiento y he tenido la suerte de ser el alcalde democrático que tiene el récord de años en la Alcaldía". Añadió que en sus doce años de gobierno la ciudad "ha avanzado de manera espectacular" y que ahora no se parece "casi en nada a la que teníamos en 1995".

Su sustituto no es el número dos de la lista, como sería lo lógico, sino el tres. Se trata de Andrés Ruiz, hasta el pasado martes delegado provincial de Agricultura de la Junta. El PSOE destacó de él que tiene "una dilatada experiencia y capacidad de gobierno".

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