El sector sucumbe a la guerra de precios

  • Hoteles, touroperadores y compañías aéreas rebajan sus tarifas pese a las advertencias de las autoridades

"Es un error bajar los precios". Todas las autoridades turísticas -el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, y el consejero de Turismo, Luciano Alonso, ya lo dejaron claro en la última edición de Fitur, sumándose a la postura del secretario de Estado de Turismo, Joan Mesquida,- coinciden en que no se deben bajar los precios a toda costa. Que los destinos de calidad tienen que trabajar con precios de calidad y que no todo vale para captar clientes.

Y, sin embargo, la guerra de precios ha llegado al sector. Basta echar un vistazo a cualquier página web de reservas para comprobar que las tarifas de muchos establecimientos de la provincia se rebajan sin respetar ni siquiera las categorías. ¿O es normal que un céntrico hotel de tres estrellas ofrezca habitación más desayuno por el mismo precio que un hostal?

Y tampoco los hoteles de mayor categoría mantienen los precios prohibitivos a los que están acostumbrados. Porque pasar la noche del seis al siete de marzo en uno de los más emblemáticos hoteles de cuatro estrellas de la capital apenas cuesta 100 euros.

El presidente de la Federación de Empresas de Hostelería y Turismo, Julián Martín, lleva meses advirtiendo que la bajada de precios no es una solución real para mejorar los resultados. Si acaso, para maquillarlos. "En Granada, la bajada de precios es generalizada porque la gente se está empezando a poner nerviosa", explica el presidente de los hosteleros, que confirma que esta estrategia, destinada a mejorar los bajos niveles de ocupación que el sector registra desde julio del año pasado, "es un gran error".

Una equivocación que, además, no sirve de mucho. El secretario y portavoz de la Asociación Empresarial de Alojamientos Turísticos de Granada y Provincia (Hospedaje), Rafael Piñar, indica que "el hecho de bajar los precios no implica que vengan más turistas, ya que normalmente el que tiene decidido visitar Granada, lo hace sea cual sea el precio".

Además, Piñar destaca que rebajando los precios no se consiguen necesariamente más beneficios. "Para que, con los precios rebajados, el hotel pudiera cubrir el costo de las habitaciones, la ocupación tendría que ser un 12% mayor de la que hay ahora", explica el representante de los hoteleros. "Tampoco hay que olvidar que el alojamiento sólo representa un 15% del gasto total del turista, por lo que bajar los precios por noche 10 o 12 euros no le va a suponer un ahorro importante", asegura Piñar, que concluye "que no mantener los precios es un error porque disminuye aún más los ingresos".

Para el secretario de la Asociación de Hospedaje, la clave no es bajar los precios, sino invertir en calidad. "Rebajar las tarifas sólo sirve para quitarle clientes a otros hoteles, mientras que invertir en mejoras permite fidelizarlos".

Pese a las advertencias, la agresiva -y desleal- política de bajada de precios se ha trasladado a todo el sector. Cruceros por el Mediterráneo con un 50% de descuento; ofertas de dos por uno en viajes organizados de siete días (avión incluido) a la Riviera Maya; vuelos gratis a Disneylandia para los niños menores de 11 años; descuentos del 75% para volar en marzo o abril a cualquier destino; o vuelos entre Granada y Barcelona por 3,75 euros (sin tasa incluidas) son sólo algunos ejemplos de que la imaginación de touroperadores y compañías aéreas también se ha decantado por tirar los precios.

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