El uso del 'palo selfie' queda restringido a los espacios abiertos del monumento

  • El autorretrato con los dispositivos móviles estará prohibido en el interior de los palacios

El idilio de los famosos palos selfie y el conjunto monumental de la Alhambra tiene fecha de caducidad. El Patronato que gestiona el recinto nazarí decidió ayer restringir el uso de estos dispositivos que sirven para hacer autorretratos con teléfonos móviles, en las zonas cerradas de los palacios, pero permitir su uso en espacios abiertos del conjunto monumental. Es el veredicto final a un tema que venía coleando en los últimos meses tras la proliferación de este tipo de artilugios entre los visitantes.

Al respecto, había voces contrarias por el temor a que el uso de los palos provocara algún daño en los paramentos interiores y exteriores de las distintas dependencias de la Alhambra. Para evitar ese riesgo, los integrantes del órgano rector del monumento han optado por permitir el uso en zonas ajardinadas o diáfanas como puede ser, por ejemplo, el centro del Palacio de Carlos V.

La Alhambra, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, anunció a principios de este año que analizaría cómo afecta al monumento el uso de estos dispositivos para decidir si los prohibía en sus instalaciones, a lo que sumará también la revisión de otras prácticas como la utilización del flash o el impacto de maletas con ruedas por el recinto histórico.

El interés por esta reconsideración de la normativa ha hecho que la Alhambra se sume al estudio del nuevo reglamento de otros monumentos, adaptándose a los nuevos usos y costumbres de los cientos de miles de turistas que pasean cada día por la colina roja.

El director del Patronato, Reynaldo Fernández, explicó meses atrás que el impacto del palo en el monumento tiene una doble vertiente: en primer lugar, por los daños que puede provocar al patrimonio y, por otro lado, la repercusión en la calidad de la visita.

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