La sequía obliga ya a extraer agua de 12 pozos para abastecer al Cinturón

  • Emasagra activa la próxima semana dos nuevos pozos en el acuífero de la Vega · Los 800 litros por segundo se completan con los 600 procedentes de embalses

Dos nuevos pozos del acuífero de la Vega entrarán en breve en funcionamiento para paliar los efectos de la sequía en Granada, que Emasagra, la empresa municipal de aguas, ya combate con medidas como la reducción de la presión del agua por las noches en algunos puntos de la ciudad y con el control de las fugas.

Con la activación de estos dos pozos, cuya instalación se está ultimando, serán doce los que en la próxima semana estén en funcionamiento para el abastecimiento urbano de la Vega de Granada, explicó el gerente de Emasagra, Antonio Navarro.

La extracción de 800 litros por segundo de estos pozos se completa con los 600 litros por segundo que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) está desembalsando para el abastecimiento urbano de la Vega, donde el consumo es de 1.400.

"Si los pozos no existieran estaríamos ya en condiciones de plantearnos restricciones en el suministro", explicó Navarro, quien precisó que de momento, Emasagra no ha diseñado ningún plan al respecto aunque ha adoptado medidas como la reducción, desde hace dos o tres meses, de la presión del agua por las noches en determinados puntos de la ciudad para evitar consumos innecesarios.

Los embalses de Canales y Quéntar, de los que se abastece esta zona, se encuentran en la actualidad al 15,6 por ciento de su capacidad, lo que equivale a 13 hectómetros cúbicos, una cantidad con la que se cuenta como reserva estratégica, pero insuficiente.

En principio, la capacidad de reserva del acuífero de la Vega es "lo suficientemente potente" como para esperar que su comportamiento en los próximos meses sea "bueno", lo que evitaría restricciones.

"El abastecimiento de agua está garantizado pero gracias a los pozos", subrayó Navarro.

Pese a la ventaja que suponen los pozos, cuya aportación representará el 60 por ciento con la activación de los dos últimos, Navarro volvió a incidir en el sobrecoste que supone para la empresa municipal la activación de éstos debido al aumento de la energía eléctrica que conlleva la extracción del agua por bombeo -Emasagra tiene ya contratados más de 5.000 kilovatios de potencia-.

Aunque las tarifas para 2008 ya están aprobadas, el gerente de Emasagra considera que si el próximo año se mantiene la escasez de precipitaciones y el actual nivel de extracción de agua de los pozos, "habrá que repercutir" en los recibos, si bien esto dependerá del comportamiento hídrico.

En 1995, coincidiendo con el último largo periodo de sequía, en Granada llegaron a usarse diez pozos construidos en la fecha, si bien desde entonces sólo habían sido utilizados un máximo de cuatro hasta ahora, cuando la falta de precipitaciones, que entra ya en el cuarto año consecutivo, ha obligado a activar hasta doce.

Las lluvias de los últimos días (nueve litros por segundo cuando la previsión era superar los cien) no han mejorado la situación en Granada, que desde el pasado octubre ha registrado 186 litros por metro cuadrado, cuando lo normal es 400 litros por metro cuadrado.

Junto a la reducción de la presión del agua por las noches, Emasagra ha adoptado otras medidas como la intensificación de las búsquedas de fuga con equipos de localización y de la detección de consumos fraudulentos, la disminución de los consumos municipales y las campañas de concienciación ciudadana.

Emasagra atribuye a esas campañas de concienciación el hecho de que el consumo medio de los granadinos haya descendido un 15 por ciento en los dos últimos años, ahorro que se traduce en 18.000 metros cúbicos de agua al día.

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