"Lo siento pero no voy a ir al Corpus: este fin de semana me voy a ausentar"

  • Un día antes de su muerte, Gabriel Díaz Berbel dejó grabada una intervención en 'Azul TV' en la que anunciaba su intención de viajar a Holanda y analizaba el 15-M y el posible ascenso del Granada

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Guillermo Ortega / granada

No era una frase premonitoria sino simple casualidad, aunque escucharla ahora, a toro pasado, produce cierto escalofrío. Gabriel Díaz Berbel, alcalde de Granada entre los años 1995 y 1999, la dijo en su última intervención pública, un espacio de opinión que tenía en el canal Azul TV Granada. La grabó el jueves 16 de junio y se fue del estudio a eso de las ocho de la tarde. A la una de la tarde del día siguiente, su mujer, Fátima, se lo encontró muerto en su casa del Albaicín.

La columna televisiva de Díaz Berbel se solía grabar un par de días antes de su emisión. De ahí que en otro momento de su discurso el ex alcalde deseara toda la suerte del mundo al Granada Club de Fútbol, un equipo que "cuando esto se emita puede estar ya en Primera División". Lo hizo, pero él no pudo verlo.

Lo de que el fin de semana se iba a ausentar hay que contextualizarlo. Hablaba de las fiestas del Corpus, de que ya estaban las casetas "a punto o casi" y de que pese a que la situación económica no es la más adecuada, seguro que el recinto ferial estaría a tope. "Por mucha crisis que haya, siempre se encuentra uno con unos ahorrillos para ir", comentó.

Sin embargo, él excusó su presencia. Anunció que ese fin de semana se iba a "ausentar" para ir "a un país del norte de Europa". Concretó que se trataba de Holanda y que iba allí, fundamentalmente, llevado por su entusiasmo hacia la pintura de Vincent Van Gogh, a cuyo honor se consagra una de las más importantes pinacotecas de Amsterdam.

Dijo que iba a ir con su mujer y que iba a pasar al menos tres o cuatro días, razón por la cual no podría estar en la fiesta grande de Granada. Por lo menos durante los primeros días.

Vestido con traje celeste y fiel a su costumbre de ceñirse al guión lo menos posible, en su intervención tocó muchos palos: de los indignados del movimiento 15-M pasó a los incidentes ocurridos a principios de esa semana en Barcelona y de ahí enlazó con el posible ascenso de Granada (con una breve descripción de Elche incluida) y de acontecimientos que se iban a desarrollar el fin de semana en Granada, como la prueba automovilística Subida a El Fargue o la jornada de puertas abiertas en la base de Armilla. Fue una columna heterogénea porque, explicó, "los asuntos de actualidad son muchos y es necesaria una división".

En lo que más se centró fue en los incidentes de Barcelona, que calificó como "el peor atentado a la democracia desde el intento de golpe de Estado de Antonio Tejero". Dejó claro que no había que permitir que un movimiento con una ideología muy respetable -"Tienen mucha razón en estar hasta las narices, por no decir hasta otro sitio", acotó- se convirtiera en un foco de acciones violentas y abogó por adoptar "medidas duras y sin que le tiemble el pulso a los gobernantes" para "defender la democracia" ante quienes confundan la protesta con la violencia.

Y en ese contexto no pudo (o no quiso) evitar una pincelada personal. Dijo que los indignados tenían perfecto derecho a reclamar una nueva forma de hacer política "y me parece normal que no les guste que los candidatos que van a las elecciones no sean antes elegidos por las bases de sus partidos, que fue lo que me ocurrió a mí". Genio y figura hasta el final.

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