"Su traslado es la única solución para mejorar"

  • Un centenar de sacerdotes pide cambios inmediatos en la diócesis, que con Francisco Javier Martínez "se deteriora"

No todo el clero granadino respalda a su arzobispo. De hecho, casi un centenar ha firmado ya un escrito que, bajo el título Nueva reflexión ante la situación de nuestra diócesis, reclaman su traslado "como única solución para mirar el futuro con esperanza".

Lo que hace la carta, en realidad, es abundar sobre una serie de críticas que ya le fueron expuestas al nuncio del Vaticano en España en un par de ocasiones, la primera de ellas en noviembre de 2006. También han llegado a oídos del propio arzobispo, pero, a la vista de que insisten, parece claro que no tomó nota de las quejas.

"Ya no podemos confiar en un cambio de actitud por su parte. Él tiene sus planes y los pone en práctica al margen de los proyectos de anteriores pastores y la realidad de nuestras comunidades. Se siente iluminado para emprender un nuevo inicio. Continuamente se hace la víctima sufriente de todo y de todos", exponen.

Los sacerdotes ven la situación igual o peor que como se la expusieron al nuncio en noviembre de 2006. Un documento que no dejaba precisamente en buen lugar a Francisco Javier Martínez. Le reprochaban, entre otras muchas cosas, que favoreciera a quienes forman parte de movimientos eclesiales como Comunión y Liberación, que se hubiera rodeado de "demasiados filtros" y que en consecuencia fuera cada vez más difícil acceder a él, que no prestara atención a los sacerdotes - "existe la impresión general de que pasa de nosotros", especifican- y que hiciera gala en demasiadas ocasiones de un talante "autoritario y arrogante". Su figura, precisaron, "no es precisamente la de un padre o un hermano. Cree poseer la verdad y difícilmente escucha o reconoce valor en afirmaciones, propuestas o conductas de otra persona. Se muestra irascible ante la crítica".

Como reflexión final, los sacerdotes que firmaron esa carta -132, lo que significa la mitad de los que hay en la provincia- señalaban que la situación les estaba haciendo sufrir "profundamente" y que les entristecía de forma especial "que las raíces de este sufrimiento se hallen en el interior de la misma Iglesia".

Ante la falta de respuesta del Nuncio, los sacerdotes han vuelto a movilizarse. "Sigue moviéndonos solamente el sufrimiento que nos causa el deterioro progresivo y alarmante de nuestra realidad diocesiana, producida en gran parte por las actuaciones y omisiones del arzobispo y el no querer ser cómplices con el silencio", mencionan, para añadir que no ven "gestos significativos de un cambio de actitud" por parte de Francisco Javier Martínez, ni tampoco "actuación alguna de los vicarios que mejore la realidad diocesiana".

Inciden en que, en la actualidad, la curia diocesiana granadina "se ha convertido en un centro administrativo distante y frío, una oficina sin ningún calor humano al que acudimos cuando no hay más remedio y con la sensación de encontrarnos como extranjeros en un país extraño", y no ocultan que el proceso judicial por el que ha pasado el prelado "ha aumentado la desconfianza, la indiferencia y la apatía entre los sacerdotes, las comunidades de religiosos y religiosas, las parroquias y el pueblo cristiano. El desprestigio de la institución episcopal es alarmante", dicen.

En consecuencia, los firmantes sólo ven una solución para "mirar el futuro con esperanza", que sería el traslado del arzobispo. "Alargar esa decisión es un verdadero pecado de omisión", acaban.

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