Opinión

La tronera: Habemus rector

  • Los movimientos inmediatos del nuevo inquilino del Hospital Real en forma de designación de equipo marcarán tendencias

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rector. La ‘fumata blanca’ que las urnas dictaminaron la noche del jueves arroja nítidamente el nombre del ocupante del despacho en la planta noble del Hospital Real, pero el desenlace del proceso seguido en los últimos meses y el proceso mismo dejan sin cerrar una serie de interrogantes sobre las que queda todavía mucho que hablar y no sólo en las próximas semanas.

Francisco González Lodeiro, rector de la Universidad de Granada. Con la perspectiva de estas últimas semanas, una mirada serena hacia atrás, hacia los últimos cuatro años del mandato de David Aguilar siembran serias dudas sobre el grado de cohesión del equipo rectoral: dos candidatos nacidos en su propio seno, de los que, llegado el caso, Rico, eliminado en primera vuelta, se decanta por Lodeiro, el aspirante externo, en detrimento de Payá, vicerrector como él desde 1999. ¿Quién ha sido el muñidor de semejante estrategia? Por los pasillos del Hospital Real se apunta a otros directos colaboradores de Aguilar, en una actitud que muchos han visto exenta de lealtad y que ha disgustado sobremanera al ya ex rector. De ahí, su salida a los medios en apoyo de Payá, una vez que en la carrera por el Rectorado sólo quedaba uno de sus vicerrectores en liza, tras haber mantenido, en primera vuelta, una exquisita neutralidad.

Al modo de la canción de Serrat, ‘uno de mi calle me ha dicho que tiene un amigo que dice conocer a un tipo que...’ habría contado que hasta la tradicional comida de Navidad que el equipo rectoral venía celebrando año tras año ha tenido que suspenderse porque no estaban los ánimos para ‘hermandades ficticias’. ‘Y me han dicho que dicen que dijo que...’, de cara a la segunda votación, habría habido un intento para que los vicerrectores hiciesen un pronunciamiento público a favor de Payá. Un pronunciamiento que no se produjo porque la consulta, uno por uno, refrendó la evidencia que la propia candidatura de Rico ya había evidenciado: falta de unidad.

Los movimientos inmediatos del nuevo rector darán la medida de las hipotecas adquiridas en los días previos a la votación decisiva, cuando el apoyo de Campos y Rico. Que, a decir verdad, poco aportaron al cómputo final salvo el valor simbólico de la salida pública a favor de su candidatura. "No veo yo a las Nuevas Generaciones del PP votando a Lodeiro" –el considerado candidato de la izquierda–, decía un observador que desconfiaba de la ‘pinza’ la víspera de la votación. Y, sin embargo, hay quien dice que sí, aunque para ello interviniese Sebastián Pérez, en auxilio del pronunciamiento de Campos y otras voces familiares.

Decíamos ayer: a la hora de formar equipo ¿se opta por los mejores o por los apoyos de campaña?. El nuevo rector no debe olvidar que casi la mitad de la Universidad ha apoyado a Payá. Quien, para disipar dudas, el sábado emitía un comunicado pidiendo la colaboración de todos con el nuevo rector. Si hay correspondencia, pronto se habrán cerrado las heridas de un proceso largo, inédito, de campaña en ocasiones agresiva y con tremenda división de apoyos final. El ‘factor Campos’ puede estar empujando a favor de Álvaro Salvador, pero quizá Lodeiro piensa en Gómez Oliver. Más Rico, en Investigación. Toda la Navidad por delante para marcar tendencias.

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