La última patrulla de Antonio Bezares

  • El jefe de la Policía Local fue incinerado ayer en Granada

Media Granada se cuadró ayer ante Antonio Bezares. Fue para decirle adiós con todos los honores, antes de que sus restos mortales fuesen incinerados en el cementerio de San José.

Apenas habían pasado 24 horas desde que el pasado miércoles un infarto acabase con su vida. Un infarto que le llegó en el lugar en el que probablemente ha pasado más tiempo durante los últimos veinte años: la Jefatura de la Policía Local de Granada, en la Huerta del Rasillo.

Centenares de policías locales llegados desde decenas de municipios de la provincia y de toda Andalucía; otros tantos guardias civiles, policías nacionales, bomberos... todos los cuerpos de seguridad quisieron estar por última vez con el jefe de la Policía Local granadina, con el que tantas veces se habían coordinado para afrontar, casi siempre con éxito, las más complicadas situaciones que atañen a Granada, la ciudad por la que Bezares se desvivió, ya fuese para hacer fluir su complicado tráfico, como para controlar a decenas de miles de jóvenes bebiendo sin control.

En su característica humildad y discreción, Antonio Bezares probablemente jamás habría imaginado que su última ronda de patrulla por Granada se produjese rodeado de tanta oficialidad.

El féretro con sus restos mortales salió del Rasillo a las tres en punto de la tarde, para llevarle hasta el cementerio en lo que sería su última ronda de patrullaje. La comitiva recorrió Severo Ochoa, Gran Vía y llegó al Ayuntamiento, donde paró unos instantes, antes de llegar al cementerio.

Escoltado a caballo, en moto y a pie por sus hombres, el féretro llegó hasta el cementerio, donde el alcalde, José Torres Hurtado, le impuso la Medalla al Mérito Policial a título póstumo, que posteriormente le fue entregada a su viuda.

Tras celebrarse una ceremonia religiosa, sólo ante los más allegados, los restos mortales de Antonio Bezares fueron incinerados ante una amplia representación de la sociedad civil y de los cuerpos y fuerzas de seguridad, que le dio su último adiós en medio de una gran consternación.

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