Los viajes para poder conocer el expediente 43/1936

José Castilla Gonzalo nació el 12 de diciembre de 1929, año de exposiciones universales en Andalucía. Hijo de Virgilio Castilla, pasó su juventud en una casa cortijo del Camino bajo de Huétor del que recuerda el número de teléfono "de cuatro números" y el nombre: Huerta de la Encarnación. Además de su madre, tenía un hermano nacido en 1931, ya fallecido, y una hermana, Carmen, que aún vive y tenía menos de un año cuando sucedió todo

Su padre siempre tuvo inquietudes políticas y viajó mucho al extranjero, en su casa se hablaba siempre de socialismo. Sus recuerdos de la tragedia de 1936 quedaron como escenas aisladas. Un camión del ejército parado delante de su casa. "Los militares tomaron al asalto mi casa para ver lo que mi padre tenía en la caja de caudales". Su madre había accedido a abrir la caja de buen grado, Pero, con los nervios, se olvidó de la combinación de seguridad. La madre hizo tal destrozo sin quererlo que ni siquiera los técnicos especializados desplazados al lugar para abrir la caja de caudales se declararon incapaces. Así que los militares hicieron acto de presencia cargados de bombonas acetileno. "Nos habían embargado hasta los muebles", rememora Castilla. Los soldados "destriparon la caja por detrás". Pero el estropicio y las idas y venidas fueron infructuosas. "Encontraron las joyas de mi madre y algún que otro papel, pero nada político", concluye Castilla, "ni los planos para volar Granada con cargas que se situarían en el río Darro" -y que cuya confección se imputó en un consejo de guerra al ingeniero Santacruz.

Otro recuerdo que conserva Castilla es una fiambrera, en la que llevaba la comida a la cárcel a su padre, que siempre conservó en su casa. El 2 de agosto de 1936, la fiambrera le fue devuelta intacta. Virgilio Castilla había sido fusilado esa madrugada.

José Castilla siempre se ha dedicado a la docencia, primero en Granada, después en Valladolid y finalmente en Málaga, donde se trasladó como catedrático de Medicina Legal en 1976. Aunque jubilado, es profesor emérito de la Universidad malagueña.

Aunque nunca olvidó lo ocurrido en 1936, tras su jubilación ha sido cuando ha encontrado tiempo para investigar el fusilamiento de su padre. A partir de una sentencia obtenida en 1979 en la Capitanía General de Granada, realizó un paciente seguimiento del traslado del archivo que atesoraba los consejos de guerra. Cuatro años después de que comenzase la búsqueda, encontró los archivos en la Región Militar Sur, en la Capitanía de Sevilla. El Tribunal militar número 2 de Sevilla puso a su disposición el expediente 43/1936. Castilla destaca la "máxima deferencia y eficacia" de todos los funcionarios a los que ha tenido que recurrir.

A Castilla le ofrecieron consultar el expediente en Almería. Tras numerosas idas y venidas desde Málaga hasta la capital almeriense, ya tiene una copia completa, gracias a la "ayuda inestimable" del subteniente Eusebio Rodríguez, secretario del Tribunal Togado de Almería y de un profesor almeriense, Juan Hidalgo. Al quinto viaje, Castilla tenía la muerte de su padre encerrada en el 43/1936.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios