Los vigías de la donación

  • El equipo de coordinación de trasplantes de Granada se enfrenta casi a diario a la satisfacción de salvar vidas y al dolor por un fallecimiento previo que posibilite las donaciones

No se valora lo difícil de una profesión hasta que se conocen detalles sobre su día a día y se participa en su rutina. Uno ejemplo es el trabajo del equipo de coordinación de trasplantes de Granada. A la satisfacción de permitir la mejora y salvación de unos con el trasplante de un órgano sano, se contrapone la tarea de enfrentarse al dolor de una muerte previa que posibilita esa donación. Son situaciones extremas casi diarias.

El equipo lo integran José Miguel Pérez, el coordinador sectorial de trasplantes Granada-Jaén, los coordinadores médicos José Martos y Francisca Pino y los coordinadores intrahospitalarios de enfermería Blas Baquedano y Manuel Burgos.

Una de las labores más delicadas que desarrollan es la información a la familia de la persona fallecida sobre la posibilidad de donar los órganos, situaciones vitales intensas en las que se mezcla el dolor por una pérdida con la necesidad de órganos para llevar la esperanza a otra familia.

El equipo comienza a movilizarse cuando hay un paciente candidato a ser donante por el diagnóstico médico: muerte encefálica, ausencia de enfermedades infecciosas o transmisibles y edad. Realmente, sólo son candidatos por estas circunstancias -se suma la muerte en la UCI- el 1 o 2% de los fallecidos en un hospital.

"Estamos con la familia como referencia desde que el paciente está en la UCI, una unidad que cuenta también con profesionales que los atienden especialmente por su difícil situación", explica Blas Baquedano.

Una vez que se confirma la muerte encefálica -el parte lo tienen que firmar tres facultativos distintos-, se activa el protocolo de donación, que no siempre significa que se consiga "pero hay que señalar que tenemos en Granada el porcentaje de negativas más bajo de Andalucía y de España. Se consigue el sí en el 90% de los casos", asegura José Miguel Pérez.

Tras la muerte se comprueba si el paciente tenía realizado su testamento vital y que no había señalado que no expresamente a la donación de órganos, situación que impediría tal acción en respeto a su voluntad. En el caso de que no aparezca nada o se diga que sí se comienzan los contactos con la familia.

Miembros del equipo de trasplantes están ya en el momento de la comunicación de la muerte por parte de los médicos de referencia del paciente. En ese momento "simplemente se trata de estar ahí con ellos, atender sus necesidades, que noten que no están solos", matiza Baquedano. De hecho, hay una sala especial para ellos. Y tienen que enfrentarse a reacciones de todos los tipos. Desde las personas que guardan silencio hasta las que exteriorizan sus sentimientos a la máxima expresión. "Lo importante es no cohibir a nadie, que expresen lo que les pida el cuerpo. Si quieren chillar e incluso descargar la tensión con agresividad que lo hagan, más en una cultura como la nuestra de exteriorización de los sentimientos".

Después se facilita el proceso de duelo. Les ayudan si quieren ver al familiar, llamar a la familia, ...

Con la formación recibida por el personal, saben cuál es el momento adecuado para comenzar a plantear la donación sin invadir su intimidad del momento. "Hay casos en los que la familia pregunta ¿y ahora qué?, y otros en los que te lo dan todo hecho con el sí desde el primer momento. Cada uno tiene sus ritmos", informa Manuel Burgos.

Cuando ven que empieza el duelo se comienza a plantear. Se pregunta qué quería hacer sobre esto el fallecido, si alguna vez se había declarando donante, si se lo había dicho a algún familiar... "La decisión primera es del fallecido según lo expresado en vida pero si no se había pronunciado, es la familia la que tiene que darle voz", dice Burgos. Pero nunca se obliga a nadie pese a la necesidad de órganos.

Se les deja que reflexionen, que decidan, "y nunca se consiente que sea motivo de pelea familiar. Tiene que conseguirse la unanimidad aunque se tarde más tiempo, pero que toda la familia directa aporte su opinión y esté de acuerdo. Lo que sí les decimos es que es una suerte ser donante y que son unos héroes de la sociedad".

Cuando se consigue el sí -los órganos a donar los deciden los médicos según su estado si no hay ninguna especificación familiar-, comienza a funcionar la parte médica para el trasplante, donde se movilizar más de 100 personas.

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