"Con los vuelos baratos hubo un fracaso total; es mi mayor frustración"

  • A un mes escaso de su relevo, Caler destaca como mayores logros de sus ocho años de mandato el modelo de concertación con los ayuntamientos y la Agencia Provincial de Administración Tributaria

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Ahora que le quedan días para abandonar el cargo, se le nota relajado; se diría que casi aliviado. Le toca empezar a ver las cosas con distancia y eso implica que le sea más fácil ser autocrítico, lo cual no le impide lanzar más de un reproche al rival. Porque ante todo es un político y confiesa que le encanta serlo.

-Toca hacer balance. ¿Qué valoración hace de ese periodo que ahora termina?

- Siendo subjetivos, no voy a negar que hemos innovado en muchísimas cosas, dentro de la Diputación de Granada y de otras diputaciones de España, que hemos marcado un antes y un después en la manera de relacionarnos con los ayuntamientos, en el desarrollo turístico, en seguridad, en el funcionamiento de la recaudación y en su contribución a la economía municipal.

-¿Dice que otras diputaciones de han copiado el modelo granadino?

-Cuando llegamos en 2003, el sistema de funcionamiento era la vía de las subvenciones. Los ayuntamientos tenían que estar pendientes y se les contestaba al cabo de un tiempo. Entre salir la orden de subvención y la ejecución, podían pasar seis o siete meses. Eso ralentizaba el funcionamiento, pero también había municipios que no se enteraban de esa línea de ayudas. Podían prometer una piscina municipal y luego las líneas de subvenciones no cubrían esos servicios, así que estábamos condicionando desde la Diputación las políticas municipales. Con nuestro sistema, instaurado en 2005, a primeros de año se les dice a todos los ayuntamientos todo lo que pueden hacer con la Diputación. Y además todos los municipios saben lo que han pedido los demás y pueden comparar. Se elimina la posibilidad de que piensen que a unos se les privilegia, todo es de dominio público y municipal. Es un modelo tan innovador que lo han copiado Málaga, Barcelona, Córdoba, Toledo, Cáceres...

-¿Cree que algún ayuntamiento tiene motivos para decir que se ha sentido discriminado?

-Cuando pusimos en marcha el modelo de la concertación, todos los ayuntamientos lo firmaron. Si hay otro que funciona aún mejor, ojalá haya alguien que sea capaz de ponerlo en práctica. Pero hoy por hoy, honestamente no hay ningún alcalde que pueda decir que es un modelo injusto.

-Otra innovación importante fue la creación del servicio de Recaudación. ¿También está satisfecho con su resultado?

-Totalmente. Todavía no entiendo por qué algunos ayuntamientos aún no están. Hoy se puede pagar el recibo con el móvil, consultar con cada ayuntamiento cuánto lleva recaudado, cuáles son los plazos de la voluntaria y de la ejecutiva, en qué porcentaje de ejecución está esa última... Pero hay algo más, importantísimo: adelantamos dinero sin cargo alguno y eso les permite que en ocasiones críticas puedan pagar nóminas. Este año hemos adelantado 52 millones.

-Siempre hay cosas que se quedan por hacer. ¿Alguna frustración en especial?

-Pues sí: días antes de las elecciones presentamos un proyecto de desarrollo turístico conjunto que contempla lo que creo que necesita la provincia: una imagen única. Los empresarios lo conocen y les pediría que hicieran lo posible porque hay que tener una marca única, incluir al Patronato de Turismo dentro de ese proyecto, integrar todos los sectores y hacerlos copartícipes... Merece la pena, porque en turismo hay sectores emergentes que antes apenas representaban nada. Hay gente emprendedora, se han puesto encima de la mesa modelos de desarrollo como las viviendas-cueva, el turismo rural.. Hoy el turismo no se puede limitar a la relación entre la oferta y la demanda, porque si varías un factor, lo puedes cambiar por otro producto en otra zona. Si tienes algo identificable sólo con nosotros, atraeremos.

-Ahora que habla de proyectos para potenciar el turismo, ¿lo de los vuelos baratos lo incluye entre las batallas perdidas?

-Ha sido un fracaso total. Ahí me siento con la satisfacción de haber demostrado que había otras vías, pero por otra parte, me queda la frustración de ver que no ha habido manera de sacarlo adelante. Por muchos factores, el más importante, aunque no el único, la negativa del alcalde. Hubo gente que no creyó, hubo falta de visión. No puedo entender que si por cada euro invertido había 80 de beneficios, no se apostara por eso. Del año 2005 al 2007 pasamos de medio millón a millón y medio de pasajeros y la inversión global no llegaba al 1.200.000 euros. No entiendo por qué había concejales en Granada que aconsejaban a los jóvenes ir al aeropuerto de Málaga, diciendo que estaba a una hora. Y fuimos tan torpes que ni siquiera supimos ver las ventajas al margen de la dimensión turística. Como ciudadano, prefiero tener un vuelo Granada-Roma que uno Granada-Madrid-Roma. Desde un punto de vista egoísta, tener conexión con varias ciudades europeas es magnífico. Las tuvimos con Nottingham, Liverpool, Frankfurt, Milán, Roma, París, Londres... Y casi todo eso lo hemos tirado por tierra. Y luego se quejan de que no venga el AVE, cuando el aeropuerto es otra vía de comunicación igual de valiosa.

-Dice "hemos sido, nos la hemos cargado". O sea, que se incluye en el fracaso.

-Tengo que asumir la responsabilidad porque seguro que la he tenido cuando no he podido convencer a la sociedad. Y no he visto apenas opiniones en contra de lo que ha pasado, gente que haya dicho que lo de cargarse los vuelos baratos era una barbaridad. Es verdad que la Cámara de Comercio sí creyó en ese proyecto, y algunos empresarios, y las entidades financieras. Pero si no tenemos una red de vuelos baratos es porque algunos no han querido. Fundamentalmente el Ayuntamiento de Granada, que se fue sin pagar lo que debía.

-¿Y lo ocurrido con el Centro Guerrero en qué saco lo metería?

-Lo ocurrido ahí es una de esas cosas ingratas en las que uno no sabe por qué ha de callarse. Hubo un comodato, un acuerdo con la familia, por un periodo de diez años. La Diputación aportaba el edificio, que rehabilitó para hacer el centro y que supuso una inversión muy importante. Hubo un compromiso escrito para que la familia donara la obra tras esos diez años; por eso cuando expiró el contrato dije que, para seguir negociando, lo primero era que nos la dieran, que cumplieran lo acordado. La Diputación ha gastado diez millones en este tiempo y está orgullosa de haberlo hecho, pero cuando se cumplió el plazo, todo fueron críticas a nuestra gestión, anuncios de que se llevarían la obra... Y encima se metieron por medio oportunistas. Habría que revisar las hemerotecas y ver a Juan García Montero defendiendo la importancia del centro. Así las cosas, hemos acordado aportar el edificio y el personal y la Junta dará 150.000 euros al año. Espero que ahora que los oportunistas han llegado a la Diputación, le exijan al Ayuntamiento que esté en la fundación.

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