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El 'Alba' muestra la dureza del camino (0-0)

  • Un Granada CF más espeso de lo esperado no puede doblegar al cuadro de Aira, muy bien plantado en el verde. Los manchegos hacen que los rojiblancos se den de bruces ya en el inicio con la complejidad e igualdad de la Segunda

Raúl Baena protege un balón. Raúl Baena protege un balón.

Raúl Baena protege un balón. / Carlos Gil

Si alguien esperaba que el Granada CF fuese poco menos que un Brasil del 70 en la categoría de plata, que dominase con insulto cada duelo y que impusiese su ley sin apenas sudor, ayer puso los pies en el suelo. Ilusión renovada, buen ambiente, un rival recién ascendido y con mucho menos poder económico que los rojiblancos... Todo parecía propicio, pero la rosa tenía espinas. La escuadra blanca demostró con oficio que a los granadinos les espera una senda larga en su nueva división. Logren o no su codicioso objetivo, esto no va a ser Disney, que diría Simeone. Los hombres de Oltra firmaron las tablas por 0-0 con el Albacete en un choque en el que tuvieron menos fluidez de la necesaria para el juego que pretenden. 'Bienvenidos' a Segunda.

Y si alguien tenía la esperanza que el famoso miedo escénico del que hablaba Valdano acongojase al cuadro comandado por José Manuel Aira en la noche dominical, nada más lejos de la realidad. El conjunto manchego salió a mandar sobre el verde, y en muchos momentos lo logró. Trató de imponer su fútbol desde el inicio, con unas líneas bien armadas y basado, en gran medida, en un equipo ya conjuntado, con hombres que hace sólo unos meses habían conseguido devolver al queso mecánico a la categoría de plata española. Los albaceteños comenzaron a percutir pronto por la banda de Álex Martínez, que tuvo que recibir las ayudas -muchas veces no esperadas en la previa- de Baena y de Machís. Especialmente molesto fue el trabajo para el vinotinto, que se vio impedido por ello a la hora de atacar con claridad por su flanco, lo que verdaderamente es su fuerte. Muy perdido y algo acelerado, dio la impresión de estar ansioso por demostrar, de querer dar el segundo paso antes que el primero.

El gran recorrido de Baena, en cambio, sí le posibilitó descolgarse en ocasiones hacia la ofensiva. Pese a ser el hombre-ancla del equipo. Se permitió el lujo, incluso, de presionar arriba cuando alguno de sus compañeros bajó para remangarse en defensa. No obstante, que lo que más reluciese en los primeros 45 reglamentarios fuese la labor en la medular del ex del Rayo dice mucho de lo que fue ese acto inicial, con un Granada CF que no encontró su sitio y que casi no amenazó las inmediaciones de un Tomeu Nadal demasiado tranquilo para los intereses de los filipinos.

Tan poco temor tenía el 'Alba' que a punto estuvo de adelantarse, cuando los granadinos apenas habían pisado el área del arquero blanco. La calidad de Néstor Susaeta puede marcar la diferencia este año en los albaceteños, suponer una inflexión para un equipo que presentó una ambiciosa credencial ayer en Granada.

A los pupilos del técnico José Luis Oltra les costó la vida elaborar gracias a la presión rival. Echaron de menos más peso en el juego de Montoro. El Albacete Balompié, muy osado y muy bien colocado y trabajado, impidió que los locales pudieran sacar el balón jugado. De hecho, las múltiples imprecisiones de los de franjas horizontales fueron, en su inmensa mayoría, provocadas por la presencia de futbolistas visitantes en las zonas del campo por donde circulaba el balón. Fue pasada la media hora cuando Espinosa, consciente de las dificultades de los suyos para salir con asociaciones desde su línea de retaguardia, retrasó algo su posición. Su clarividencia, empero, no mejoró en demasía la circulación propia.

Es cierto que el envite se acercó más tras la reanudación a lo que los hinchas granadinos esperan sea su equipo. Sus futbolistas salieron más enchufados, con la premisa de darle un giro al choque. Sus acercamientos iniciales, sin embargo, continuaron con la timidez por bandera. Estuvieron menos espesos, mas todavía sin la fluidez que su míster anhela para su plantel. Eso sí, inclinaron el terreno de juego hacia el arco de Nadal y los blancos no se acercan ya a Varas con la peligrosidad de antaño.

A partir del 63' fue cuando el graderío aconteció cada vez más animado al aluvión local, con bastantes ocasiones de diana. Sin puntería, claro. El Granada CF se convirtió en un conjunto más vertical, sobre todo con la salida al campo de Kunde, que sustituyó a un Javi Espinosa que había sido, quizá, el más destacado de los suyos hasta que se marchó. Las correcciones de Oltra parecieron hacer efecto y el partido cambió, pero los rojiblancos pecaron de un exceso de chuts lejanos, desde la frontal y desde el carril del 10. Sintomático de lo que a los granadinistas les costó entrar en las inmediaciones del portero del 'Alba' con asociaciones y combinaciones que diesen fruto.

Los albaceteños tiraron entonces de oficio y se cerraron bien. Oltra lo vio claro y arriesgó con el cambio de Baena por Puertas. Sabía que perdía a su hombre de equilibrio en la medular, pero también conocía lo que ganaba en su lugar: imaginación. Los minutos del almeriense sobre el pasto fueron muy buenos y dejaron un regusto y un deseo en muchos, el de verle a la vez sobre el campo junto a Espinosa. Tuvo, además un buen socio en Pedro, de menos a más, y dio la impresión de que el partido se le hizo corto.

Un punto para empezar y varias conclusiones para sacar dejó la noche en el Granada CF. La propuesta del entrenador de los de franjas es atractiva, pero depende también de cómo encaren los enemigos unas citas que siempre ponen en juego a dos. El Albacete ya ha mostrado que el camino que espera a los granadinistas es arduo. Necesitan tenacidad y fuerza mental, paciencia y trabajo. Ninguno de los ex de Primera ha logrado vencer esta jornada en Segunda. Revelador.

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