LUGO · GRANADA CF

El fútbol no se queda con nada (2-1)

  • El Granada toma de su propia medicina y en un partido de ida y vuelta pierde con un gol en el descuento

Hjulsager se lamenta en el césped mientras los jugadores del Lugo celebran el triunfo. Hjulsager se lamenta en el césped mientras los jugadores del Lugo celebran el triunfo.

Hjulsager se lamenta en el césped mientras los jugadores del Lugo celebran el triunfo. / Carlos Castro (LOF)

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El fútbol ha tardado poco en devolverle al Granada lo que ganó con cierto apuro en Córdoba. Ni dos semanas le ha durado ese subidón a los rojiblancos, que ayer mordieron el polvo injustamente en Lugo con un gol en el tiempo de descuento. Al revés que en El Arcángel, donde el balance de la victoria se quedaba más difuminado. Posiblemente fuera el mejor partido fuera de casa en cuanto a méritos ofensivos de este 2018, con la generación de una cantidad de oportunidades tal que es perfectamente podría haber goleado el Granada. Sin embargo, el balance defensivo flaqueó, más que por los cuatro de atrás, por la gestión de los minutos finales y por también el gran número de acercamientos, más que ocasiones claras, que tuvo el Lugo. Es decir, que el partido fue un correcalles que divirtió al espectador neutral, que puso de los nervios a los contendientes, y que seguro que no satisfizo a ninguno de los dos entrenadores. El choque se movió en el fino alambre de la percusión hasta que uno acertara. Y esta vez fueron los gallegos.

La lluvia, que cayó incesantemente sobre la ciudad de la muralla, condicionó el desarrollo del duelo. No es que el balón corriera, es que se movía por el campo con tal frenesí que el cámara apenas se paró en el centro del campo. Tan pronto se veía el rosa de Juan Carlos como el azul de Javi Varas. Y eso fue una constante durante todo el partido, aunque con momentos de más presencia de uno y otro. Porque el Lugo comenzó moviendo la pelota cuán Barça en el Camp Nou sobre césped cortado al punto y el toque de agua perfecto. Dos avisos locales antecedieron a un gol que no debió subir al marcador el de Machis, surgido en una contra en la que Sergio Peña, asistente del venezolano, había recibido de Ramos en un claro fuera de juego que validó la mala posición del asistente. Se llevaban solo veinte minutos y la locura sólo había empezado. En siete minutos igualó el equipo local con un golazo imparable para Varas. Pita condujo demasiado liberado desde el centro del campo para ensayar desde lejos un tirazo que dio en el poste y cuyo rechace salió justo hacia la trayectoria que la propia inercia del jugador llevaba. Solo la tuvo que empujar. Media hora de golpes y dominio alternativo, con los dos equipos llegando con facilidad, los lucenses por la izquierda ante las dificultades de Víctor Díaz, y los rojiblancos apoyados en Agra, el gran beneficiado una vez más de las atenciones que suscita en las defensas rivales Machis.

Los mejores momentos del Granada fueron el cuarto de hora final del primer acto y la primera media hora de la segunda parte. Ahí fue donde acumuló ocasiones para haber goleado y de sobra al Lugo. Apoyados sobre todo por una mayor presencia de Kunde y de Sergio Peña, la enorme cantidad de balones que Ramos hacía buenos desde el cielo, y una mayor libertad de movimientos de Machis. Los lucenses estuvieron a merced de los visitantes, quizás de forma consciente, tratando de cazar alguna contra que no llegaba a buen puerto por la buena organización defensiva granadina en los metros definitivos. Machis tuvo dos espectaculares, de prácticamente tener que empujarlas adentro, pero una la tiró alta y en la otra, más franca aún, ni siquiera llegó a conectar el remate. Todas ellas a centro de Agra, quien cerró el capítulo de buenas intenciones con un disparo que debió tener mejor final (66').

En esa ocasión, el Granada se plantó con un facilidad pasmosa en el área y parecía que el gol iba a caer pronto. Pero le tocó golpear al Lugo, revolucionado con los cambios de Jaime Romero y Mario Barco, que molestó más a la zaga que Chuli. Esta vez los recambios no fructificaron en el Granada. Con Joselu en el campo y dos puntas, el equipo ya no creó peligro, y en el descuento metió Oltra a Pedro por Ramos en vez de a un jugador más defensivo que ayudara a defender los embates locales. Arriesgó y le salió cruz.

Como la lluvia gallega, los albivermellos fueron calando poco a poco, sin grandes ocasiones, hasta que en el 87' levantaron a su público con un cabezazo de Barco que no terminó en gol por el giro de cuello del navarro, que además acabó en un córner que no era. De ese llegaron una serie de varios seguidos que terminaron en la falta rigurosísima de Hjulsager, que se resbaló cuando iba a encimar a Campillo. El centro lo convirtió en el 2-1 Pita sin tiempo ni derecho a la réplica. La racha se corta pero las sensaciones no fueron como en otras salidas.

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