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Los cambios en una Liga en ebulliciónLos cambios en una Liga en ebullición

  • Las sustituciones de Oltra esta vez debilitaron a un Granada que se beneficia de la entrada de la competición en la recta final

José Luis Oltra da instrucciones en presencia de Álex Martínez durante la segunda parte del partido jugado en Lugo. José Luis Oltra da instrucciones en presencia de Álex Martínez durante la segunda parte del partido jugado en Lugo.

José Luis Oltra da instrucciones en presencia de Álex Martínez durante la segunda parte del partido jugado en Lugo. / CARLOS CASTRO / AGENCIA LOF

Me tuve que ver ayer el partido contra el Lugo para repasar algunas cosillas que, en el fragor del directo, a veces conducen a unas conclusiones absolutas cuando quizás no lo sean. Pero sí que me reafirmé en lo que vi la primera vez tras el revisionado. De entrada, no entiendo cómo al Granada se le pudo escapar el partido. Y dos, tampoco entiendo qué quiso el entrenador con los cambios, tanto de hombres como de sistema. Todo esto en una Liga que empieza a acercarse al final aunque junio parezca estar todavía muy lejos. Se decide ya porque en estas próximas semanas que se vienen por delante, los equipos que quieran optar por el ascenso tendrán que aferrarse a llegar con opciones al sexto mes del año en estos partidos. Es el punto en el que algunos equipos flojean, otros se enganchan a tiempo a la lucha, y otros empiezan a lanzar y con razón toques de atención a los árbitros. Esto se empieza a poner picante, señores.

UNA TOZUDEZ

No es casualidad que en el cuarto de hora final, el Lugo lanzara un ataque sin cuartel sobre la portería de Javi Varas, amparado además en que el Granada había dejado de inquietar a su portero. El choque estaba encaminado al empate y Oltra decidió meter a Joselu en el terreno de juego en lugar de Sergio Peña, el enganche, cuando faltaban diez minutos. Si la idea era acabar con los dos mejores delanteros del equipo en el campo para tener más ocasiones, al valenciano le salió rana... Una vez más. Al menos tenemos contabilizados once partidos en esta sección en los que el entrenador granadinista puso de inicio o cambió durante los partidos a un sistema de 1-4-4-2 sin que los resultados le hayan avalado. Solo en tres de ellos podría decirse que funcionó: contra el Valladolid en casa hace pocas semanas (y el equipo ganó sin jugar bien), cuando en León mejoró hasta la conquista del empate, y en Tenerife, en un choque loco en el que más bien dio resultado la estrategia de ambos equipos, porque juego, poquito. Creo que queda bastante patente ya que el dibujo más clásico de este deporte no le sirve a este equipo, y el propio Oltra se dio cuenta cuando tras perder en el José Zorrilla en la quinta jornada no volvió a usar ese esquema de inicio hasta, precisamente, el encuentro ante los vallisoletanos en casa, una vuelta después. Esa variación le entregó prácticamente un cuarto de hora de oxígeno y ánimo a los hombres de Francisco Rodríguez, que se encontraron con la recompensa de la victoria a pesar de haber podido ser goleados.

JOSELU Y RAMOS VALEN

Toda la explicación anterior no altera que Joselu y Ramos (o cualquiera de estos con Manaj) sean parejas válidas para Oltra. Es cierto que no se entienden muy bien, pero el hecho de jugar con dos delanteros no es el problema, sino quiénes tienen por detrás. En Córdoba, por ejemplo, el técnico varió la línea de cuatro posterior a los puntas para poblar el centro del campo y aquello fue clave para el empate y la posterior victoria, que se produjo, y tampoco es casualidad, con el dibujo del moderno doble pivote 1-4-2-3-1. Jugar con dos delanteros en este equipo requiere un enganche, siempre.

INCOMPRENSIBLE

Puedo entender que Oltra confíe ciegamente en que acabar con dos delanteros le pueda dar resultado. Como él bien dice, los sistemas los hacen buenos los resultados. Quizás dentro de esa justificación también se pueda encuadrar la decisión del último cambio del partido: la salida de Ramos por Pedro Sánchez. El partido estaba en el descuento, que además era muy corto, de tres minutos. El Lugo estaba volcado y ya había colgado unos cuántos balones al área cuando el técnico decidió quitar a un jugador alto por otro con menos estatura. Tal y como estaba el partido y con lo que quedaba, la tesitura invitaba a otra cosa. Que lo mismo el Lugo también marca el 2-1 estando Ramos en el campo, pero es imposible no resistirse a pensar que con alguien de la presencia física del colombiano defendiendo esa falta, Pita seguramente no hubiera rematado tan fácilmente. Y más cuando Ramos se estaba convirtiendo en esa parte del partido en una pieza más defensiva que ofensiva.

LOS NERVIOS

Quedan trece jornadas para terminar la Liga y empiezo a percibirlos. Lo que me gusta de la situación actual del Granada es que, a pesar de la derrota en Lugo, las sensaciones son buenas, y eso lo marca que, pese a perder, el equipo sigue tercero y a tiro de un triunfo del ascenso directo. Los nervios, o al menos eso parece, empiezan a apoderarse de algunos equipos. Fíjense que el Granada podría ser uno de ellos, ya que cuenta con una presión añadida muy fuerte por la obligatoriedad de lograr el regreso a Primera esta temporada, pero ahora parecen estar aplacados. Pero por ejemplo está el Huesca, que suma tres partidos sin ganar y que la próxima semana no tendrá a tres de sus jugadores clave. Lo bueno para ellos es que han llenado las alforjas para su etapa de vacas flacas. El Cádiz solo lleva un triunfo de los últimos cinco partidos y el Oviedo ha caído al sexto puesto con una racha igual a la gaditana. De los carbayones habrá que estar atentos próximamente porque ya han levantado la voz contra los arbitrajes, y eso lo suelen tener en cuenta de forma inconsciente en el colectivo, y en dos semanas va para allá el Granada. Y ojo, que tienen razón en su reivindicación. El gol que le anularon el otro día a Toché tiene miga.

LOS QUE ESTABAN PERDIDOS

Están aquellos equipos que llamados a ser punteros a principio de temporada, que no han estado bien en casi todo el año, y que a estas alturas de Liga, una vez lo han visto todo perdido, se han puesto a ganar. Y son peligrosos, no quizás para el ascenso directo, pero en un play off pueden serlo, y mucho. Por ejemplo, el Zaragoza, que está a tres del Oviedo, el Osasuna, que le acaba de ganar al Cádiz, o el Sporting, que ya está quinto y que encima ahora tiene una razón más, y muy de peso, para conseguir el ascenso: la dedicatoria a Quini que seguro que ejercerá de envión moral en el equipo asturiano. Esto empieza a decidirse. Háganse con un electrocardiograma.

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