Cuando el dominio casi total no sirve para nada

  • El cuadro rojiblanco apabulla al hispalense en los números pero la eficacia visitante decide

El encuentro entre el Granada CF y el Sevilla Atlético es de esos que se juegan diez veces y en ocho o nueve ocasiones acaban con victoria rojiblanca. Incluso si el transcurrir del choque es como el disputado ayer en el Nuevo Los Cármenes, las opciones de que el triunfo se quede en casa son altísimas.

Sin embargo, en esto del fútbol hay cuestiones que, afortunadamente, carecen de toda lógica, se presentan encuentros en los que un equipo domina y merece mucho, apabulla casi al rival en las estadísticas, manda con suficiencia en cuanto a números se refiere, pero pierde. No es lo habitual, pero cada fin de semana hay ejemplos en diferentes categoría. Y aunque no era necesario una nueva muestra para reafirmar que es así, ayer volvió a ocurrir.

El Granada llegó al área rival el triple de veces que el Sevilla Atlético y disparó cinco veces más. Javi Varas fue un espectador, pese a que tuvo que sacar el balón de su meta las dos únicas veces que el filial tiró entre los tres palos.

Sólo mejoró el filial al cuadro nazarí en tarjetas rojas, ya que no vio ninguna y en la cuenta de los locales aparece la innecesaria que le sacaron a Montoro en el tiempo añadido.

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