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El estreno nunca es fácil

  • Oltra apuesta como se esperaba por un 1-4-2-3-1, aunque el equipo trasmite peores sensaciones que en pretemporada

  • El colombiano Adrián Ramos fue el jugador finalmente descartado

Álex Martínez intenta ir a por un balón que no pudo controlar en buenas condiciones. Álex Martínez intenta ir a por un balón que no pudo controlar en buenas condiciones.

Álex Martínez intenta ir a por un balón que no pudo controlar en buenas condiciones. / carlos gil

El técnico del Granada, José Luis Oltra, sorprendió el sábado a propios y extraños al convocar al colombiano Adrián Ramos pese a que la intención del cafetero es abandonar el equipo antes de que se cierre el mercado de fichajes. Sin embargo, ayer domingo imperó la lógica y lo esperado, lo que se traduce en que Ramos fue el descarte que realizó el entrenador, el jugador que no entró en el acta de los 19 que habían conformado la convocatoria. También fue esperada la primera alineación del preparador, que apostó por el mismo once del día del partido de presentación contra el Málaga con la única novedad de Espinosa en lugar de Pierre Kunde. El día del trofeo, Espinosa sólo llevaba unas horas en la ciudad y ni había entrenado con el equipo. El paso de los días ha servido para que Oltra lo considere necesario en su primer once. El sistema, el esperado 1-4-2-3-1 usado durante casi toda la pretemporada, con Joselu como referencia atacante y el citado Espinosa por detrás.

Obligación

Empezar la Liga siendo el equipo a batir y, encima, hacerlo en casa y ante un recién ascendido, nunca es fácil. Aunque sólo sea por la incertidumbre del primer partido, por lo que supone haber formado una plantilla nueva y apenas tener conocimiento del rival, el debut siempre va acompañado de un grado importante de incertidumbre. La buena pretemporada rojiblanca y la experiencia en Segunda de casi todos los jugadores jugaba a favor del Granada, que salió con las ideas claras, aunque el juego no fue el esperado casi en ningún momento del duelo.

lentitud

El primer tiempo estuvo marcado por los problemas del equipo para llegar con el balón controlado al área rival. Casi nunca lo consiguió, ni enlazando jugadas ni con envíos en largo. La tela de araña tejida por el Albacete, que no presionó a todo campo pero sí achuchó bastante arriba, maniató a los nazaríes. Raúl Baena apareció en ataque más que Montoro y Espinosa, que deben ser los motores ofensivos del equipo, lo que no es una buena señal. Además, Machís, Pedro y Joselu casi nunca pudieron crear peligro porque los zagueros blancos eran lapas. La poca movilidad, en general, de los rojiblancos y la escasez de subidas de los laterales no ayudó a paliar las dificultades en ataque.

reanudación

La segunda mitad pareció ser de mayor dominio local, aunque con el paso de los minutos volvieron los problemas de los granadinistas con el balón en los pies. Intentó Oltra agitar a los suyos con la entrada de Kunde por un Espinosa del que se espera mucho más. No varió el Granada su esquema pero sí cambió el partido, ya que con el camerunés comenzaron a llegar las ocasiones del Granada y empezó a crecer la figura del meta visitante Tomeu Nadal. Aunque los puntos ya sí valen, quizás a estas alturas de temporada el resultado no sea tan importante como al final y valgan más las sensaciones. Y las que transmitió este Granada es que tiene cosas interesantes pero que necesita más rodaje, sobre todo cuando tiene el balón.

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